EFE. BARCELONA.
El cineasta coreano Park Chan-wook reinventa el subgénero cinematográfico de vampiros con Thrist, un filme que presentó ayer en la sección competitiva del Festival de Cine Fantástico de Sitges.
El festival distinguió a Park Chan-wook con el premio Máquina del Tiempo en reconocimiento a su aportación al género y, de hecho, se ha hecho merecedor del galardón con Thirst, una historia de vampiros protagonizada por un cura católico coreano en la que los vampiros tienen superpoderes, pero no los clásicos colmillos.
El cura, interpretado por uno de los actores fetiche de Chan-wook, Song Kang-ho, viaja a África para someterse a un experimento con el que se pretende hallar la vacuna para una infección mortal. Durante el tratamiento, el cura muere, pero una transfusión sanguínea le devuelve milagrosamente a la vida, aunque convertido en un chupasangres con alzacuellos.
Chan-wook aseguró que no hizo una investigación previa sobre la historia de los vampiros, aunque hizo gala de conocer muy bien la mitología que rodea al vampirismo. "El género –dijo– me ha gustado de siempre y he visto muchas películas de este tipo".
El cineasta coreano tuvo claro que su protagonista sería "un sacerdote noble que bebe vino en el cáliz, e imaginé que si cayera en una situación miserable acabaría bebiendo sangre".