V. SÁNCHEZ. PALMA.
De momento, el Consejo Regulador de Indicación Geográfica Protegida (IGP) de la Ensaïmada de Mallorca seguirá adelante con su trabajo. Así lo aseguró ayer a DIARIO de MALLORCA el presidente del mismo, Francesc Garí, tras el pleno extraordinario celebrado en su sede con motivo de la falta de subvenciones por parte de Agricultura que habría llevado a la entidad casi al borde de la ruina. "Nada más lejos de la realidad. Hemos pasado épocas peores. Lo que está claro es que siempre ha habido voluntad por parte de la conselleria en solucionar el problema. Al final siempre se llega a un acuerdo", subrayó Garí.
La situación se remonta tiempo atrás, hace ya dos años, cuando la nueva línea de ayudas prevista por Bruselas dejaba fuera a los productos de manufactura agrícola-industrial. Desde entonces, tanto el Consejo Regulador de la Ensaïmada como otras IGP se pusieron en marcha. "La directora de Agricultura, María José Suasi, nos aseguró que se crearían nuevas líneas de subvención directa". De momento, esta promesa no ha podido cumplirse "aunque estamos seguros de que no nos van a dejar de lado", recalca Francesc Garí.
Ayer, y antes de que se celebrase el pleno extraordinario, el departamento dirigido por Mercè Amer, estableció contacto telefónico con el presidente del Consejo Regulador al que trasladó un plan de viabilidad que, al menos, le permitirá afrontar el salario de los dos únicos empleados de la entidad –una secretaria técnica y una inspectora– así como otros gastos hasta finales del presente ejercicio. Después se estudiará cómo afrontar el presupuesto, de unos 60.000 euros, de 2010.
"No vamos a tirar el trabajo de tanto tiempo por la borda. Año tras año hacemos un importante seguimiento de control y de promoción para que la Ensaïmada de Mallorca siga siendo un referente. Un revés no va a poder con la ilusión de todos los asociados", subraya Garí.
Pero, ¿qué pasaría si realmente el Consejo Regulador dejara de funcionar? "En teoría, la marca Ensaïmada de Mallorca no desaparecería porque para ello habría que crear una nueva ley", explica el presidente. En la práctica esto supondría que si ningún organismo realizase un control sobre este tradicional dulce, cualquiera podría fabricar ensaimadas y venderlas como ´de Mallorca´ sin cumplir los requisitos de calidad.