C.M. PALMA.
"Sin duda es un gran hallazgo, algo muy importante. Permitirá conocer a un tipo de homínido extraño, en la medida de que era bípedo, aunque hay que recalcar que no es un antecesor directo del hombre". Camilo José Cela Conde celebra, aunque con algunos matices sobre lo publicado, el encuentro y la presentación de ´Ardi´ por parte de la revista Science, un homínido que hace 4,4 millones de años paseaba su metro veinte y sus 50 kilos de peso por la boscosa región de Afar, en Etiopía. Conocido como Ardipithecus ramidus, su fósil se ha revelado al mundo como el del "antepasado más antiguo de los seres humanos", una afirmación que no comparte el antropólogo y colaborador de este diario.
El descubrimiento de´Ardi´ aportará "claves nuevas sobre una rama lateral de nuestra evolución, permitirá una visión más completa", explica Cela Conde, que recalca la condición de "rama lateral". Además, en ningún caso son los suyos los restos "más antiguos" conocidos, matiza, remontándose como "ejemplo" a los seis millones de años ya comprobados antes en el Orrorin tugenensis, otra especie de homínido fósil encontrado en la localidad africana de Tugen (Kenia) y dado a conocer en 2001. "Tampoco es el fósil más completo", añade.
El ejemplar ´Ardi´, excavado por el equipo dirigido por Tim White, "ya se conocía desde hace tiempo", sí corrobora Cela Conde. Se cree que podría compartir algunas de las características del último antepasado común entre humanos, chimpancés y gorilas.