Integrados. Igualdad de oportunidades
EFE. MÁLAGA
El malagueño Pablo Pineda, primer actor con síndrome de Down que ha obtenido la Concha de Plata en el Festival de Cine de San Sebastián, prepara unas oposiciones de administrativo porque, a sus 35 años, se plantea "salir de casa", algo que será "consecuencia del trabajo".
Pineda, que fue recibido por el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, ha afirmado en un encuentro con periodistas que lograr un trabajo fijo en el Ayuntamiento de la ciudad es su principal reto en la actualidad.
Aunque el temario resulta "pesado", Pineda, que es diplomado en Magisterio y es licenciado en Psicopedagogía, ha recordado que tiene hábito de estudio, pues "cuando uno está estudiando tantos años, uno se pone automáticamente a estudiar".
Animado por su experiencia laboral en el Consistorio malagueño, donde trabajó tres años, Pineda espera lograr la plaza fija en el Ayuntamiento y "después vendrá el resto: ganar dinero y salir de casa".
Y todo ello pese al reconocimiento a su interpretación en la película Yo, también, porque tiene claro que no es un actor profesional y prefiere dedicarse al mundo de la docencia u orientación o el mencionado trabajo municipal. Sí ha expresado su deseo de que la industria cinematográfica "se animara a hacer películas más sociales". Cree que "ya es hora" de que se aborde, y ha añadido que "las superproducciones están muy bien pero el cine social también es muy importante".
En cuanto a las dificultades que tienen las personas con síndrome de Down para acceder a un empleo, ha pedido a empresarios e instituciones que "reflexionen" sobre las posibilidades que tiene este colectivo y ha pedido a estas últimas que "se pongan las pilas" y exijan que se cumpla el cupo reservado a discapacitados.
Ha definido su trabajo en el cine como una experiencia "muy interesante, muy bonita". "Nunca me voy a arrepentir, pero prefiero ya trabajar, tengo 35 años y ya toca. Todo esto del ´faranduleo´ está muy bien pero hay que poner los pies en el suelo", ha declarado.