MATEU CUART. PALMA.
"Las artes marciales son puras, profundas y más libres que las occidentales, mucho más forzadas y competitivas", explicaba Antoni Caimari ayer, el día en que su hija, Eva, ex bailarina clásica profesional, inauguraba en Palma el Centro de Investigación de Artes Orientales; el mismo día en el que el mundo celebraba el 2.560 aniversario de Confucio.
"Nuestra misión es ayudar a la gente, y hacerlo profesionalmente", señaló la profesora, mientras el maestro Chen, en calidad de mentor, purificaba el espacio leyendo mantras y esparciendo incienso.
Rafael Matute, cinturón negro 8º Dan, dirigirá el nuevo centro, ubicado en el número 46 de la calle Pueblo Español, y que acogerá, además de sesiones de pilates, karate, yoga o danza, actividades mucho menos conocidas, como el Chi Kung, una disciplina "basada en el masaje de órganos internos como el hígado, el corazón, el riñón, el estómago y el pulmón", según Caimari; el I Ching, una suerte de oráculo oriental; el Mantis, "un arte marcial chino que se basa en los movimientos de la mantis religiosa", apuntó Matute; o la gemoterapia, dedicada a explorar las propiedades curativas de piedras preciosas y semipreciosas.
Algunas propuestas, cuyos horarios pueden consultarse en investigaciondeartesorientales.blogspot.com, contarán con la colaboración de la Fundación ACA, que prepara para 2010 un Festival Internacional de Artes Marciales en Sa Pobla.