BIEL GOMILA. MONTUÏRI.
"De Nueva Zelanda nos llevamos las magníficas imágenes de verdes prados con variedad de ganado, colonias de focas, fiordos, impresionantes glaciares, densa selva y, sobre todo, el respirar una de las atmósferas menos contaminadas del mundo. Sin duda, Nueva Zelanda, deja siempre boquiabiertos a sus visitantes. A todo ello, cabe añadir su curiosa cultura maorí".
Cati Capellà y Eusebi Colomer, la pareja porrerenca que da la vuelta al mundo en bici ha culminado su aventura en el país de las antípodas, Nueva Zelanda, donde llegaron el 14 de agosto. El jueves partieron rumbo a su actual cita, Australia.
Tras aterrizar en Auckland, procedentes de Vancouver (Canadá), han pedaleado durante 3.000 kilómetros en un país cuya extensión es la mitad de todo el territorio español y donde apenas viven cuatro millones de personas, de las cuales cuatro millones habitan la isla Norte.
En Nueva Zelanda "una fuerte lluvia nos dio la bienvenida en la isla Norte. Aquí era finales de invierno, lo que suponía frío, lluvias y viento. Calados hasta los pies, adquirimos nuevas bicicletas puesto que nuestras queridas Orbea Sherpa se quedaron en Vancouver después de aguantar como campeonas 21.400 kilómetros de punta a punta del continente americano.
Empezaron la nueva ruta en territorio kiwi dirección Norte. Llegaron hasta Bay of Islands y, seguidamente, marcharon hacia el sur. Pasaron de nuevo por Auckland. De ahí, marcharon hacia Wellington bordeando el Lago Taupo. Cruzaron el Tongariro National Park que mantiene tres volcanes todavía activos. Para pasar hacia la isla Sur, tomaron uno de los ferrys que cruza el estrecho de Cook (de Wellington a Picton). Confiesan que "resultó un trayecto realmente espectacular entre fiordos". En la isla Sur decidieron empezar por la costa Este para llegar a lo que debía ser la parte más dura del viaje, el West Coast: "Fue en el Este (Kaikoura, Christchurch) donde algunas mañanas nos despertábamos con la tienda completamente congelada". Atravesaron la cordillera de los Alpes del Sur "con buenas temperaturas". Visitaron los glaciares de Fox y Franz Joseph. Magníficos paisajes se abrieron de nuevo ante sus flamantes bicicletas neozelandesas puesto que, en la carretera que costea el mar de Tasmania, "las vistas son increíbles". Antes de dirigirse a Wellingoton, la capital del país, recorrieron 135 kilómetros bordeando la costa norte.
Ya al principio comprobaron que pedalear en este territorio de las antípodas era otra historia: "Teníamos en contra el conducir por la izquierda, el clima, la orografía, el asfalto grueso y, además, el poco respeto que se dispensa a los ciclistas; quizás porque no abundan", señalan Cati y Eusebi. Explican que iniciaron aquí el conducir por la izquierda, hecho que les durará aproximadamente un año, hasta que abandonen India.