C.MULET. PALMA.
El Petit ball de Au Ments, sexto espectáculo de su currículum, corrobora a una compañía que sabe lo que quiere. Y cómo lo quiere hacer. Cuestión de "estilo", de teatro gestual y danza marca de la casa, y ahora también de marionetas. Habla Bartomeu Gomila, junto a Andrea Cruz responsables de la dirección y coreografía de una pieza co-producida con el Principal y el Centre d´Arts Escèniques de Reus. Ambientada en la guerra (y posguerra) civil española, conducida por la mirada de un niño que termina hombre, funciona más como un retrato de sensaciones que como un "documento histórico". El Teatre subirá la propuesta mañana (21.00 horas) para mantenerla hasta el domingo en la Sala Gran.
"El formato experimental de Accions Reaccions no está en Petit ball. Hemos vuelto a uno clásico, ´a la italiana´, con las ventajas y las desventajas que implica". Au Ments, que en este espectáculo sí ha querido concretar una historia, sigue "inspirándose en el movimiento para crear y trabajar". No arriesga menos, pero su osadía queda más compensada, necesidades del guión. El objetivo, interpretar y "reflexionar" una época "poniendo mucho énfasis en las cuestiones emocionales". Moviéndose y danzando por ella con "surrealismo, humor y nostalgia".
Vicenç Molina, de 11 años, debuta como actor para conducir un espectáculo que suma a siete intérpretes más. Y que "sintetiza" danza, gesto y trabajo con objetos y marionetas. También con documentos sonoros y visuales de la época, testimonios en voz en off incluidos. El resultado, construido a través "de elementos muy oníricos", pretende funcionar como un espejo emocional y situacional, no como un libro de historia. "Se crearon situaciones que nos hicieron muy diferentes", entiende Gomila de aquellos años. Su Petit ball las rescata.
´PEtit Ball´ Au ments
Teatre Principal. Del 24 al 27 de septiembre. Entradas: 10, 12, 14 y 18 euros.