MATEU CUART. PALMA.
A tientas, con los acordes de una guitarra pinzada, la solidaridad se subió anoche al escenario del Auditòrium de Palma, vestida de faralaes, con peineta en el tocado. Fue en un acto a tres bandas organizado por el Rotary Club Ramón Llull, con la complicidad de Rafael Ferragut, que cedió el "templo de la música y el teatro", en palabras de los cantaores, y de la Casa de Andalucía en Baleares, que puso a su Coro Rociero y al grupo de baile español Caprichos del Sur al servicio de un concierto a beneficio de Mallorca sense Fam, una asociación creada hace apenas unos meses para dar respuesta a la situación de emergencia provocada por la crisis, y para despertar actitudes responsables y solidarias. "Los comedores sociales están desbordados, los bancos de alimentos se han quedado sin provisiones", recordaba la presidenta del Rotary Club Ramón Llull, Francisca Bennàsar, que confiaba en reunir una buena recaudación –a 20 euros la entrada, con fila cero disponible– para destinar íntegra a la entidad.
Poco tardó el nutrido grupo de asistentes en entrar en calor, y dedicar vivas y bravos a las 10 mujeres y seis hombres que, arropados de guitarras, teclado y percusión, desgarraban sus voces y se dejaban las palmas con unas letras a medio camino entre la añoranza de las romerías y la exaltación del humanismo. "Acércate a mi carreta, /amigo, si estás sediento, / que aunque yo no te conozca, / te daré ´to´ lo que tenga", se ofrecían en una. "Habla con ellos abuela, / que aunque lo habré ´merecío´, / que me castiguen con lo que quieran, / pero no con el Rocío", suplicaban en otra. Y en el ínterin, derrochaban espontaneidad y compartían chascarrillos con el respetable. "Quillo, ¿bajas el telón, nos vamos o qué hacemos?", preguntaba una de las voces cuando tocaba al coro hacer mutis y dejar paso a la sensualidad de las Caprichos del Sur. Sus mantones, abanicos y taconeo se alternaron con las portentosas voces de los cantaores durante los 90 minutos de la actuación, en la que se dieron cita la fusión del nuevo flamenco, influenciado por el soul, y piezas de la misa rociera.
La consabida Salve iba a poner el broche de oro a una noche, la primera dedicada a la nueve entidad, a la que los rotarios –unos 300 en Balears– se propusieron aportar su "granito de arena" y demostrar que forman parte de una "sociedad civil activa y comprometida" que anoche se dejó embaucar por el flamenco.