CARLES MULET. PALMA.
Vora mar es cosa de tres, y entre tres se justifica. Rafel Aguiló escribió sus partituras: "del romanticismo a la música tonal pasando por la contemporánea". Andreu Riera –"enamorado de ellas"– las interpreta con su piano, "muy descriptivas, mediterráneas y de lírica emotiva". Joan Bibiloni les ayudó a grabarlo y a ´empaquetarlo´ todo en un cedé; "encantado" de que en el resultado "la técnica no haya pasado por delante de la expresividad", un pecado de músico con exceso de protagonismo. Trabajo cobijo de trece temas, "bastante nostálgico" y con guiños a Bach, Debussy y Chopin, sonará esta noche (21.00 horas) en la Sala Petita del Teatre Principal.
Cinco años han pasado desque Aguiló se presentara en casa de Riera con las partituras debajo del brazo. "Enseguida descubrí un trabajo sincero, muy pianístico, inteligente y refinado", confiesa el segundo, que no dudó en ponerse a las teclas para que las notas traspasaran el pentagrama. "Una sencilla profundidad y un clasicismo ligero, por directo y accesible", se encontró el pianista, deseoso de poder ejecutar un recorrido teñido de morriñas de juventud e impresionismo local –"el ir y venir de las olas, la brisa, el crujir de maderas…" . Títulos como Calma, Aucanada, o El Safareig i l´aquari anticipan la idea buscada.
"Lo difícil no es tocarlo, es saber qué estás contando". Joan Bibiloni, editor del disco, confirma que las complicaciones de la obra de Aguiló son más de expresividad que no de técnica, que también la exige. "Encontrar el color", resume el guitarrista los escollos de una obra cargada de expresividad y que exige saberla llevar hacia adentro. "Si cada vez que sonara un Do fuera igual podríamos irnos corriendo", ejemplifica el músico.
Obra ya presentada en la isla, fue finalista en los últimos Premios de la Música Independiente (UFI) en la categoría de Música Clásica. "Simbiosis" a tres bandas, sonará de nuevo esta noche.