VANESSA SÁNCHEZ.ENVIADA ESPECIAL A MADRID
Está en otra onda. Alberto Tous es más sofisticado, preciosista y metódico que sus parejas de baile. El EGO, ese escaparate que brinda la organización de Cibeles Madrid Fashion Week a los jóvenes diseñadores para que empiecen abrirse hueco en el complejo mundo de la moda se le queda pequeño al mallorquín. Donde otros captan la atención rozando casi la locura en los diseños, él la consigue sin apenas levantar la voz. Y si revoluciona su concepto de mujer haciendo de las prendas masculinas las más sensuales y femeninas el resultado es, cuanto menos, digno de aplauso.
Estaba nervioso ayer el mallorquín horas antes de enfrentarse a la que iba a ser su segunda presentación en la capital. No tanto por su colección –"no es que piense que es la mejor pero sí la más pensada y reposada"–, sino por el ajetreo que se crea en torno a un desfile. La música, el primer inconveniente. Un pitillo al rescate y a seguir en la lucha. "No aspiro a ganar, ni siquiera a gustar a todo el mundo. Mi único deseo es que estas prendas sean entendidas, que la mujer que las luzca se sienta cómoda y elegante", dijo a DIARIO de MALLORCA.
Mientras el público se acomodaba en las butacas –allí estuvo su hermano, el actor Borja Tous, en compañía de la actriz Tita Planells y el intérprete Álex Adrover–, Tous repasaba detalles. A Marina Jameson, una de las top ´amigas´ del diseñador, le vienen grandes los zapatos. "¡Menos mal que sabe caminar en cualquier situación!", piensa en voz alta el mallorquín.
Y así, con el sonido atronador de la lluvia hecha canción que acompañó el paseo sobre la alfombra, comenzó el goteo de pequeñas propuestas. La primera y más clara, el toque de lencería imprescindible para la noche y grandes encajes en forma de rombos que invitan a hacer del pijama algo más que un básico para dormir.
Los vestidos a media rodilla y las piezas con solapas empezaron a gustar cuando cambiaron el negro al que está abonado Alberto Tous por tonos espolvoreados en azul, chocolate, crema y rosa palo. En este color, precisamente, se vistió una de las prendas más aplaudidas del diseñador: Un mono de corte asimétrico que remató con unos altísimos zapatos de tacón. No faltaron las minifaldas que imitan a las bailarinas con capas que nacen por debajo de las caderas, los patrones de talle alto y los tops con volúmenes en 3D.
Pero donde el mallorquín sorprendió realmente fue con su mezcla de texturas y su patchwork en femenino que sugirió una camisa de algodón piqué blanca XXL de corte masculino como vestido de fiesta.
Ya en el kissing-room Alberto Tous confesó: "No he visto el desfile. ¿Todo bien?".