Ángeles González-Sinde. Ministra de Cultura
ESTEBAN MERCER. NUEVA YORK.
La ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, acudió a la Semana de la Moda de Nueva York para apoyar a jóvenes y no tan jóvenes diseñadores españoles que necesitan de ayuda institucional para su entrada y permanencia en el mercado internacional, entre ellos la mallorquina Carmen March. DIARIO de MALLORCA pudo hablar con ella en un aparte donde la ministra habló sin tapujos de un mundo cada vez más competitivo donde sólo triunfan y permanecen los mejores.
–¿Qué tal su experiencia con la moda española en Nueva York?
–Muy positiva. Hemos asistido a dos eventos, primero a la presentación de Juan Duyos, Juanjo Oliva, Ana Locking y Carmen March, que ha sido un éxito con una muestra audiovisual muy bonita, y también de piezas de sus colecciones muy bien seleccionadas que se van a ver en Cibeles, y después al desfile de Custo Barcelona. Ahora es un momento muy bueno para que la moda española dé el salto internacional.
–La veo muy interesada por la moda…. ¿o lo hace por obligación?
–Es un placer que nos encanta a muchas mujeres. Para mí es un gusto poder estar tan en contacto con la moda debido a mi cargo. La moda tiene además un componente muy importante de la cultura, es una embajadora de nuestro país, una expresión de creatividad y de innovación, una muestra de la España contemporánea que en el ministerio de Cultura apoyamos muy firmemente.
–¿Qué entiende la ministra de Cultura por cultura al margen de lo que dice el diccionario?
–Esa es una pregunta muy complicada. Creo que es aquello que nos hace la vida mejor, lo que te hace más libre, entender tu propia vida y la de tu entorno mucho mejor.
–¿De qué sirve su presencia institucional al lado de los diseñadores?
–Espero que perciban el apoyo que queremos mostrarles en la práctica con acciones que queremos que continúen de manera regular. La presencia física e institucional no es suficiente, hay que sembrar para el futuro con hechos y esperar resultados a medio y largo plazo.
–Otras veces se ha intentado y poco se ha conseguido…
–Es un sector muy competitivo y especialmente sensible. Hay que seguir una estrategia clara y considerar que la moda es una industria realmente importante. Hay aspectos no sólo creativos, fundamentalmente económicos y comerciales donde incluso las oficinas de turismo tienen que tirar de la moda para comunicar y atraer a los visitantes a conocer España, a conocernos a través de una tarjeta de presentación fantástica.
–Su cargo la obliga a vestir bien porque representa a todos los españoles, ¿se agobia frente al armario?
–Sí, hay una parte muy formal e institucional, pero también de expresión personal. Por eso me parece culturalmente importante, porque adquiere una dimensión pública enorme. El que representa a sus conciudadanos debe tener un respeto hacia ellos cuidando su imagen y también aprovecharlo para representar al país. Vestirse bien implica placer. Para un hombre quizás sea más fácil ir impecable. Nosotras, las trabajadoras, tenemos que luchar con que lo de la mañana no es apropiado para la noche, pero es parte de una responsabilidad que se puede convertir en un disfrute. Dar buena imagen siempre es bueno para todos y demuestra muchos valores hacia los demás desde uno mismo.
–Hay gente que valora esto como una frivolidad.
–La moda no es frívola. Si miramos atrás, el trabajo de diseñadores españoles como Fortuny, Balenciaga o Pertegaz, vemos que tiene mucho de investigación con un componente antropológico importante en el estudio del cuerpo y su posición. Muestra la relación del hombre y la mujer con el mundo. En este sentido tiene mucho de cultura y mucho de arte. Todo lo que es colectivo y es expresión es cultura, incluso el tenis de Nadal que hemos venido a apoyar.