FRANCESC M. ROTGER. TÀRREGA.
Escuchar el sonido de las olas en Tàrrega, que queda bastante lejos del mar, sólo es posible si te lo acercan los artistas. Ocurrió el sábado en Tàrrega, cuando la Companyia Mariantònia Oliver, mallorquina, y la de Sol Picó, premio Max a la mejor coreografía, coincidieron en usar grabaciones de sonidos marinos (y motivos acuáticos: hasta un pez en una pecera) en sus espectáculos Petita Lula y Sirena a la plancha, respectivamente. Petita Lula, que ha compuesto la delegación oficial de Balears en la XXIX edición de la Fira, que se cerró ayer domingo, junto a Camarada K, de Produccions del Mar, abarrotó hasta los topes el espacio donde se representaba, la Plaça de les Nacions, a pesar del intenso calor del momento. Sirena a la plancha, un montaje de manifiesta espectacularidad e impacto estético, se erigió como uno de los grandes éxitos de este certamen.
Con crisis y todo, Tàrrega habrá vivido una de sus ediciones más multitudinarias, alcanzándose los 6.800 campistas y con calles y plazas atestadas de espectadores. Los vascos Ados Teatroa con Emotikon, un montaje de veinte minutos donde se introduce al espectador en una carpa en penumbra, han sido de lo más destacado del certamen; lo mismo que el vistoso Blanc! en el parque de Sant Eloi, Claire i Olivier, Bruitquicourt, Es-Puto Cabaret (visto ya en Palma), Los Modernos y la delegación de Québec.
También el "jaleo" de Ciutadella se acercó hasta la ribera del río d´Ondara gracias a Cavalls de Menorca, de los catalanes Tutatis; con actores dentro de estructuras caballunas, que recrean los movimientos de los corceles de Sant Joan, rodeados de espectadores muy participativos.
A Mariantònia Oliver se la veía cansada después de la presentación de Petita Lula, en parte por la sustitución en el último momento que hubo de hacer de parte del reparto. Tampoco un espacio tan multitudinario era el habitual para sus funciones.
El 24 de enero estrenará en el Auditori d´Alcúdia su nuevo espectáculo, I!, para el público más joven.