DPA. VENECIA.
Un alegato contra la guerra, la película israelí Lebanon, del director novel Samuel Maoz, se alzó ayer con el León de Oro de la 66 edición del Festival de Venecia, en la que la política ha estado especialmente presente.
El jurado que presidió el taiwanés Ang Lee (Brokeback Mountain) concedió a otra debutante, la iraní Shirin Neshat, el León de Plata a la mejor dirección, considerado el segundo premio, por Zanan Bedoone Mardan (Women Without Men), un retrato de la convulsa situación del país en las revueltas de 1953 a través de cuatro mujeres que tan sólo pretenden más libertad.
El británico Colin Firth consiguió ayer además el premio más importante de su carrera, la Copa Volpi al mejor actor, encarnando el dolor de un profesor universitario de mediana edad, cuyo novio fallece en un accidente de tráfico en A Single Man, el debut en la dirección de cine del modisto Tom Ford.
En la categoría femenina, la Copa Volpi fue para la rusa Ksenia Rappoport por La Doppia ora, del también debutante Giuseppe Capotondi.
Con cuatro películas a concurso, el cine italiano tan sólo se lleva premios en la categoría de interpretación. La romana Jasmine Trinca fue distinguida con el Premio Marcello Mastroianni al intérprete emergente por la película Il Grande Sogno, de Michele Placido. Baarìa, una de las más costosas producciones italianas y el filme más autobiográfico de Giuseppe Tornatore, se marcha de vacío.
Tampoco el alemán Werner Herzog, con dos películas a concurso, consiguió premio alguno.
La comedia, un género díficil de encontrar en los grandes festivales, sale reforzada en Venecia con el Premio Especial del Jurado para el realizador alemán de origen turco Fatih Akin por la comedia de corte clásico Soul Kitchen.
La 66 edición del Festival de Venecia bajó el telón con la versión de Rambo que ha montado su propio protagonista el actor Sylvester Stallone, cuya dimensión se reconoció ayer con el premio Jaeger LeCoultre Glory to the Filmmaker.