MATEU CUART. PALMA.
Noche de premios, nervios y buen humor la de ayer en Ses Voltes, escenario elegido para que el arte emergente de decenas de jóvenes creadores, en las modalidades de Art Jove que permitían exposición, invadiera un museo y luciera tipito sobre la pasarela.
Una de las salas del primero albergaba la modalidad de cómic, donde el talento se expresaba tanto en los trazos limpios y coloristas del Pintamones de Daniel Triay como en unos mucho más sucios, duros y monocromáticos, estos a cargo de Miquel Moyà Flaquer, ganador del primer premio, consistente en la publicación de un cómic, con Legió XIII Germina, una historia de honderos mallorquines del 57 antes de Cristo. Vida juvenil de Juan Francisco Mota Magaña y El Secreto de Pau Arévalo Domínguez se llevaron 500 euros por un segundo premio compartido.
En diseño gráfico fueron cuatro los llamados, y sólo uno, Javier Siquier Belmar, el elegido. Su Graffiti lovers, un estudio tipográfico basado en el arte callejero, se impuso al resto y conectó con otra modalidad, la de grafitis, que repartió premios a todos los finalistas. Bernat Aleix Llull i Miquel Àngel Oliver se embolsaron 300 euros por el tercer puesto; Sandro Thomas se llevó 500 y Javier Rodríguez e Ignacio Morcillo compartieron los 1.900 del primero.
En el certamen de fotografía CooperArt se repartieron 3.000 euros, en la categoría de instantáneas, entre Maria Eugenia López-Rodó, primer puesto por una foto de la colección Asimetries: el Glorioso Perú, y Mateu Riera Bauçà, segundo por otra de Chiapas: Sofriment, lluita i esperança; y en la categoría de colecciones, entre Núria Moreno Jurado (tercer puesto); Sandra Hervés Avelar (segundo); y Manuel Ocaña Mascaró, vencedor absoluto por una visión del trabajo infantil en los vertederos, titulado Por medio dólar al día.
En el museo hubo también sitio para Lugares intermedios, del ganador de la Muestra Joven de Artes Plásticas de La Rioja, embajador de una nueva relación de intercambio con Art Jove. "Parto de escenas reales que luego construyo con cartón y fotografío. En algunas el suelo está inundado de agua, con lo que en seguida se destruyen y sólo queda la foto. Ese es mi interés, el lugar intermedio entre la fotografía y la ficción que documento", explicó sobre una creación tan excepcional como laboriosa.
Concluido el paseo por el museo de las autoridades –Mateu Cañellas, Fina Santiago, Joan Artigues, Pere Joan Martorell y Nanda Ramon entre ellas– llegó el momento de otro recorrido, el de los modelos por una pasarela amarilla que desafiaba cualquier superstición. Comenzó Neu Amengual, ganadora del Premi Art Jove 2008, que mostró la colección Magnetic, "inspirada en Blade Runner pero imaginando un futuro alternativo, no oscuro sino luminoso, con tejidos tecnológicos y fibras metálicas".
Los desfiles sucesivos mostraron desde una tierna colección infantil, la Saddle Shoes de Lucia Vinci Marino, hasta The hell of the sin, una incitación al pecado en toda regla de la mano de las lencerías, transparencias y corsés de Margarita Cristina Chaparro, pasando por una sátira belicista de Jurena Munoz. El segundo puesto lo compartieron Sandra Navarro, que transformó en moda los miedos individuales, y Esperança Perelló, que propuso en LEF una revisión al constructivismo ruso, mientras que la gloria fue para Assumpció Bordoy, con Blanco por dentro, verde por fuera, inspirada en "la mujer de los 50, que tenía que usar la ropa del marido en la guerra". Su capacidad para extraer feminidad de paracaídas, tejidos en resitela y material bélico conquistó al jurado de unos premios que probaron que los jóvenes siguen estando sobradamente preparados.