G. RODAS. PALMA.
Tras la salida de Phillipe Bender, Salvador Brotons se estrenará hoy viernes como nuevo director de la Orquestra Simfònica de Balears con un programa dirigido al gran público, en el que será el único concierto al aire libre del año.
El recital tendrá lugar en la plaza Major, a partir de las nueve de la noche, y se interpretarán obras de Tchaikovsky (Francesca da Rimini, op. 32), Gershwin (Un americano en París), Jaume Mas Porcel (El castell d´iràs i no tornaràs) y Miquel Estelrich (Suite simfònica).
Después de unas semanas de trabajo, tiempo suficiente para que Brotons le haya retomado el pulso a la Simfònica, grupo que ya dirigió entre 1997 y 2001, el músico barcelonés asegura que la Ciutat de Palma, "una orquesta muy flexible y dúctil", está respondiendo "muy bien".
Este primer concierto servirá estrechar los lazos entre director y cuerpo sinfónico, que arrancarán la Temporada 2009/10 el próximo 15 de octubre en el Auditòrium, frente a un programa que se nutre de obras de Mas Porcel, Chausson, Saint-Saëns, Bizet, Zori, Ravel y Mussorgski.
Antes, el 30 de septiembre, se celebrará otro concierto de pretemporada especial, en este caso con motivo del 20 aniversario de la Simfònica, que será dirigida por el que fue su primera batuta, Luis Remartínez.
Durante el mes de septiembre la Simfònica tiene una agenda cargada de actos, ya que a partir del próximo lunes se inicia la grabación de la integral para orquesta de Jaume Mas Porcel, compositor del que se cumplen cien años de su nacimiento. El registro se llevará a cabo durante tres días en el Teatre Principal, espacio que, en palabras de Brotons, ha resuelto "su mala acústica" y ahora puede presumir de "una buena resonancia".
La segunda de las grabaciones tendrá como protagonista a Maria del Mar Bonet, de quien se han escogido todas las obras populares orquestales. En este caso el registro se desarrollará en la sede de la -Fundació Pública per a la Música, donde ensaya la orquesta, en los antiguos estudios Maller, que toman su nombre del que fue su propietario, Miquel Aller.
"Nos hace mucha ilusión que la Simfònica esté al servicio de todos, también de la música más popular, que sea algo vivo", apunta Salvador Brotons.