CARLES MULET. PALMA.
El concierto, el particular rock´n´ roll de esta noche, no admite sospecha alguna. Al menos en su honestidad. Status Quo jamás se ha disuelto, consecuencia, jamás se ha vuelto a fusionar para una gira interesada. Los cuarenta años de escenario que suman Francis Rossi y Rick Parfitt –voces y guitarras– bien acreditan un homenaje, una generosa tournée para descargar infalibles greatest hits. Los británicos, que siempre han reconocido reconocerse en la misteriosa longevidad Mick Jagger y Keith Richards, están en plena fiesta de cumpleaños. Hoy en Mallorca, en un Palma Arena (21.00 horas) que hace poco demostró gracias a Leonard Cohen que su acústica no es indomable.
Las funciones recientes de los Quo –también Andrew Brown, John Edwards y Matt Letley– permiten anticipar un concierto cercano a la hora y media. Sin mucha pausa, aunque sin mucha sorpresa y con poco exceso final. Lo justo y necesario, en definitiva, al alcance de muy pocos superar las dos horas de velada sin que la experiencia se antoje inflada. Las voces de Rossi y Parfitt, en forma, deberían estar a la altura de otras ciudades, aplaudidas por una crítica que sigue sin entender porqué el primero se empeña en esconderse por el escenario cuando afronta sus más que respetables solos de guitarra; siempre Fender, inconfundible sonido Telecaster para ambos.
Con toda probabilidad, todo comenzará con la intro de Pictures of Matchstick men, su primer sencillo ganador, fechado en aquel 1968 que, cuatro décadas después, justifica la presente gira. Acto seguido, la estadística ganadora sugiere un primer corte oficial con Caroline, una de sus banderas, enarbolada con el Hellow! publicado en 1973. Con todo, el arranque admite intercambios, ya vistos en algún momento de la gira, donde Whatever you want no fue uno de los temas de la popular traca final sino canción inaugural.
Los mejores momentos del retrospectivo concierto de esta noche –hay casi treinta discos de donde escoger material; más de 120 millones de copias vendidas– serán paralelos a los de la carrera de Status Quo, esto es, las canciones firmadas el siglo pasado, especialmente en los años 70 y 80. Visto lo visto, no deberían caerse del tracklist esperadas y casi obligatorias como Mean girl, Softer ride, Don´t drive my car, The wanderer, What you´re proposing o Living on a island. Tampoco algunas más cercanas en el tiempo, como Rider o In the army now. O las escogidas de su disco más bien recibido en el XXI, un Heavy traffic de 2002 del que podrían caer The oriental y Creepin´up on you. Mal menor, para muchos, también descargarán melodías de 2007, del irónico y menos acertado In search of the fourth chord; un título dedicado a todos aquellos que resumen su música a una alternancia de tres acordes. El momentazo final, si todo marcha según lo previsto, resulta obvio por descarte. Aquí sí tendrían que sonar Down down, Roll over Lady Down, Whatever you want y Rocki´n all over the world. Para los bises, habitualmente apuntes incompletos y fugaces, podrían reservar Rock´n´roll music, Bye, bye Jhonny o Junior´s Wailing.
Concierto especialmente apto para fanáticos, espera a un público fiel, mejor conocedor –cosas de generación– de las primeras décadas de la banda. Muchos, como Rossi, seguro ya se han cortado la coleta.