MATEU CUART. PALMA.
Los hay que mantienen tendida la mano incluso cuando el viento no sopla a su favor. De entre todos, el Consell de Mallorca seleccionó a tres personas y siete proyectos y les concedió en La Misericòrdia sus segundos Premis a la Solidaritat, en una noche en la que el continente negro y Vicente Ferrer, representado por su sobrino, Jordi Folgado, estuvieron en el recuerdo colectivo.
Diez premios y multitud de héroes a los que la presidenta del ejecutivo insular, Francina Armengol, los consellers Jaume Garau y Josefina Ramis y el presidente del Fons Mallorquí de Solidaritat, Joan Font, encargados de repartir los galardones, sacaron del anonimato, muy a su pesar. "La solidaridad y el protagonismo no casan bien", admitía Carmel Bonnín, promotor de Justícia i Pau y premio a la trayectoria en el ámbito insular por su labor en favor de la justicia y la solidaridad, que se aventuró a definir –el primero de lo muchos que lo intentarían– como una "actitud normal".
El capítulo municipal lo abrieron las viviendas tuteladas para la tercera edad del ayuntamiento de Alaró, una iniciativa pionera nominada –cada candidatura fue presentada por un padrino– por la asociación de personas mayores, que valoraron el fomento de su autonomía. Entre las entidades privadas fue elegida el patronato de la Agrupació Pro Minusvàlids Psíquics de la Comarca d´Inca, propuesta por el consistorio, mientras que la trayectoria profesional destacada fue la de Bartomeu Suau, artífice de la transformación de Sa Indioteria a través del trabajo con los jóvenes del barrio. De la periodista Maria Magdalena Tortella se alabó su trabajo en Ruanda para conocer de manera fidedigna la realidad de este país, que plasmó en la revista Cors Oberts.
En el ámbito insular, el reconocimiento, además de para Bonnín, fue para el equipo de medio abierto de la dirección general de Menores y Familia del Govern, nominada por S´Estel y que se afana a diario en convertir cada castigo judicial a un joven en una nueva oportunidad, así como para la Fundació Deixalles, propuesta por el consistorio de Felanitx por su labor en la inserción sociolaboral, y para El crepuscle encén estels, el programa de Pere Estelrich en IB3 Ràdio que intenta, como el resto de premiados, "hacer que el mundo sea un lugar más habitable".
La categoría internacional incluyó sólo dos galardones, uno para Apol·lònia Ballester, profesora propuesta por el ayuntamiento de Alcúdia, que tras su jubilación ha impartido clases en el Tíbet y Perú; y otro para el pensionado para niñas en Tilloli, de la Asssociació Amics de Tilloli, apadrinado por el consistorio de Capdepera.
Antes, se proyectó El somni de tenir futur, un documental del programa Cròniques de Televisió de Mallorca, con guión de Jaume Perelló y realización de Pep Ramis, que repasó la labor de los mallorquines en África.
Después, el sobrino del recientemente fallecido Vicente Ferrer, recibido por el público puesto en pie, recordó al cooperante en una isla en la que, dijo, "se sentía casi mejor que en casa". En su intervención, trató de calmar a quienes temen por la continuidad del proyecto de su tío. "Quienes preguntan ´y ahora qué´ no le conocen, porque ha creado y moldeado equipos para que sean útiles, así como sistemas de trabajo para que no se pierda nada", señaló Folgado. Fue en una noche para los que, como Ferrer, encuentran sentido a su vida ahorrando sufrimientos en las de los demás.