VANESSA SÁNCHEZ. PALMA.
En torno a ellas, el gran Fernando Fernán Gómez recreó la Guerra Civil española. Se hizo eco la gran pantalla de la mano de Jaime Chávarri y el siempre entrañable ET las idealizó en la memoria de los más pequeños. Las bicicletas parecen vivir una época de esplendor tras la instalación del carril en el centro de Ciutat. Para pasear, por motivos económicos o simplemente por pura ecología, este medio de transporte gana adeptos día tras día. De momento, las ventas no aumentan pero sí el cliente potencial. Las mujeres se suman a la revolución.
Aunque la bicicleta de montaña sigue siendo la preferida, lo cierto es que cada vez se apuesta más por la comodidad. "Siempre pregunto al cliente cuál va a ser la utilidad que le va a dar a la bicicleta. No es lo mismo ir al campo o salir con los amigos a competir que darse una vuelta por el Marítimo", apunta Juan Cobos, responsable de departamento de Decathlon. Es una cuestión fundamental. "La gente a veces se decanta por una bici porque es bonita o por el color y claro, luego no se adapta a sus necesidades", subrayan desde El Corte Inglés.
En los dos últimos años, el mercado ciclista ha evolucionado mucho, tanto que incluso se ha pensado en aquellas personas que viven en pisos de 30 metros cuadrados y que no tienen lugar donde guardar los velocípedos. Para ellos, se han ideado las plegables. "Son muy útiles, no pesan nada y vienen con una bolsa para poder transportarlas", explica Antonio Sánchez, relaciones públicas del gran almacén. "Estas bicicletas no están pensadas para grandes recorridos sino para trayectos cortos. Las recomendamos para moverse por la ciudad pero sin grandes pretensiones", añade.
"Lo ideal es encontrar un modelo que combine la agilidad en la ciudad y la comodidad para recorridos más amplios", apunta Cobos. Éstas bicicletas tienen nombre: las híbridas. "Son el auténtico éxito de los últimos años". Sus prestaciones, muchísimas: Manillar ancho para una buena postura corporal, ruedas grandes que permitan avanzar sin apenas pedalear y la posibilidad de añadir complementos tales como mochilas o sillas-transportines para los bebes. "Hay muchas madres que han decidido llevar a sus hijos al colegio en bicicleta. Este tipo es ideal porque el cambio de marcha facilita la subida de cuestas... no hay que cansarse demasiado".
Para aquellos que no quieran derramar ni una gota de sudor, existen las eléctricas. "Su precio –ronda los mil euros– hace que no haya aún muchas en circulación. Pero no hay que descartar que un futuro lleguen a ser una auténtica revolución", cuentan desde El Corte Inglés.
La apuesta de las féminas por las bicicletas ha propiciado, además, que los fabricantes cambien el diseño. El sillín, de gel, otra de las novedades. "El perfil es el de una mujer de entre 30 y 50 años que quiere practicar deporte sin gastarse mucho dinero", afirma Sánchez. "Lo que hay que dejar muy claro es que una bicicleta nunca cuesta menos de cien euros. Si es así la calidad y la seguridad no son adecuadas", apunta Cobos. A la factura habría que añadir el casco –de uso obligatorio– , los reflectantes para la noche y un buen candado. En total, unos 250 euros de media.