Entrevista. Pimpinela / Dúo musical
G. RODAS. PALMA.
Veinticinco años después, el público no olvida a los hermanos Lucía y Joaquín Galán y ellos no piensan en pegar la vuelta, al contrario, aseguran mantener "el mismo espíritu de desafío e ilusión" y experimentan con nuevas sensaciones, las que les brinda un musical que, bautizado como la canción, La familia, quieren traer a los teatros españoles a mediados del próximo año. Por lo pronto este sábado, día 5, actúan en Palma, en el Auditòrium, con motivo de la gira Diamante: 25 aniversario.
–¿El público les confía sus secretos?
–Nuestro camerino es lo más parecido a la consulta de un psicoanalista. Después de un concierto los espectadores nos cuentan cosas increíbles. Nos piden qué debemos hacer ante su situación de pareja. Nos toman por expertos en el amor, a nosotros, que solo contamos las historias que ellos viven a través de unas canciones que funcionan a modo de catarsis, con las que se desahogan.
–¿Ustedes dos se llevan tan mal como los protagonistas de sus canciones?
–Gracias a las canciones nos llevamos bien. En ocasiones podemos subir al escenario enfadados, pero nos desahogamos con la música. Las canciones son un juego. La sangre nuestra nunca llega al río.
–¿Qué diferencia al público de su Argentina natal del español?
–El argentino es más nostálgico, vive más el pasado, es más tanguero y tremendamente emotivo. El español es más extrovertido, participa espontáneamente del concierto. Nuestro público, de uno y otro lado, es muy emocional y leal.
–¿Qué le deben al ´Olvídame y pega la vuelta´?
–Contiene el resumen de un estilo basado en el teatro hecho canción, o la canción convertida en teatro, en cantar dialogando. La vocación de Lucía por actuar siempre nos ha llevado a la búsqueda de algo distinto.
–¿Qué veremos de distinto en su actuación del próximo sábado?
–El concierto no tendrá nada que ver con los anteriores que hemos ofrecido en la isla. Estrenamos nuevo disco, Diamante: 25 aniversario, un álbum que reúne treinta grandes éxitos y doce canciones nuevas compuestas por nosotros. También hay homenajes, como el que brindamos a nuestra madre, a través de la copla Y sin embargo te quiero, por ser la canción de cuna que nos cantaba en la infancia.
–¿Qué tendrán esas canciones que nunca faltan en sus recitales?
–Hay una serie de temas que siempre nos pide el público, que son aquellos que tienen en común la problemática de la pareja, los que hablan de la mujer de los años ochenta, que se rebela ante el hombre que hace lo que le da la gana, y discuten por celos, infidelidades y otros conflictos. En total tenemos 270 canciones nuestras. Elegir el repertorio no es fácil. Si nos guiáramos por lo que nos pide el público no bastarían cinco horas de concierto.
–¿Se han quedado muchas insatisfacciones en este camino de dos décadas y media?
–Estamos igual, anímica y espiritualmente, que cuando empezamos. Con el mismo espíritu de desafío e ilusión. Lo mejor que nos ha pasado ha sido disfrutar de la lealtad de nuestro público. Convertirse en un bien de familia es algo mágico. Es muy difícil mantenerse vigente durante tanto tiempo.
–¿Qué harán después de este año de celebraciones?
–Estamos preparando nuestra primera comedia musical. Está inspirada en la canción La familia y es una obra ambiciosa, con quince músicos en el foso, veinticinco bailarines y un gran guión. La estrenaremos en Argentina el 26 de diciembre y queremos representarla en España en invierno de 2010.
CONCIERTO DE PIMPINELA.
Día 5 de septiembre.
Auditòrium de Palma. 22.00 horas.
Platea: 40 euros. Anfiteatro: 36/30 euros.
Venta en taquillas, teléfono 902 332211 y ServiCaixa.