PABLO FREIRE
La última semana de agosto no ha sido tan relajada como cabría esperar en la web de DIARIO de MALLORCA. Los lectores han seguido con gran atención las informaciones de la Operación Espada, dimisión de Rafael Durán incluida, y han comentado masivamente la implantación de los carriles bici en las Avenidas de Palma.
El interés demostrado por los lectores es tal que en las diferentes noticias que se han ido publicando a lo largo de la semana respecto a este tema se han recogido más de 500 comentarios a favor y en contra de la implantación de los mismos.
Por una parte se alinean los escépticos que consideran que en Palma no existe "cultura de la bicicleta" y que además no es llana como Amsterdam o Copenhague y en la que por lo tanto, no tiene sentido implantar estos carriles, que según dicen "entorpecen el tráfico" y vaticinan un "caos circulatorio importante en la zona de colegios cuando lleguen las primeras lluvias". Estos lectores aducen que "Palma no está preparada para este cambio", y "que se podrían haber ampliado las aceras y poner en ellas el carril bici, sin eliminar ningún carril circulatorio". Este grupo contrario a la implantación critica también la infrautilización que, según ellos, tienen estos carriles y hablan de "la falta de civismo de muchos ciclistas" que van haciendo "slalom por las aceras", que "han ocasionado varios atropellos". En este sentido algunos abogan por "implantar el pago de un impuesto de circulación, de un seguro, y el uso del chaleco y el casco obligatorios", como sucede con cualquier otro vehículo.
Por el contrario, el grupo pro carril bici habla de que "ha de existir una conciencia social del uso de la bici", se trata de "un problema de mentalidad y educación", además de ser "una opción saludable y práctica", amén de la ausencia de ruidos y contaminación que conlleva. En este sentido, varios mallorquines residentes en otras capitales europeas como Estocolmo o Ginebra aportan su punto de vista y hablan maravillas del uso de la bicicleta, que son "los vehículos más vendidos allí". "En Estocolmo la gente sale en bici llueva o nieve", dicen, mientras se quedan extrañados de que en ciudades con un clima menos apacible que el Mediterráneo se utilicen masivamente y que en cambio en Palma existan tantas reticencias a su uso.
Por último, algunos lectores indecisos confiesan que utilizarían la bicicleta si no sintieran "miedo a circular con ellas en Palma" y que "no se jugarán la vida yendo por las Avenidas", aludiendo también a la insalubridad de la iniciativa afirmando que "no se meterán con una bici por un carril en el que se tenga que respirar el humo que sueltan los vehículos". Un lector concluye que "no hay sitios para aparcarlas, ensucian de grasa la ropa y llegas sudado y apestoso al trabajo".
Predicar con el ejemplo es algo que echa de menos la ciudadanía en nuestra clase política y afirman que "cuando los políticos que se empeñan en cambiar nuestras costumbres den ejemplo, volveré a usar la bici para ir al trabajo. Hasta entonces la usaré los domingos para pasear", dando a entender que muchos quieren ver a los políticos llegando en bicicleta al trabajo y no en coche oficial.