EFE. LONDRES
El Gobierno británico estudia castigar a los internautas que descarguen contenidos de la Red ilegalmente con la suspensión del servicio, la misma medida que Francia incluyó en su ley contra la piratería y que fue rechazada por inconstitucional.
El Ministerio de Empresa e Innovación, dirigido por Peter Mandelson, analiza también la opción de requerir a las compañías proveedoras de internet que faciliten los datos de aquellos usuarios que realicen descargas ilegales y se los entreguen a los propietarios de los derechos de autor sin necesidad de que haya una decisión judicial de por medio.
Los planes gubernamentales pasan porque los proveedores de internet actúen contra los infractores, ya sea "bloqueando el acceso a webs de descarga, reduciendo la velocidad de la banda ancha o suspendiendo temporalmente su línea de internet".
Esta última medida se adoptaría únicamente "como último recurso contra los piratas", según precisó el departamento de Mandelson, que está recibiendo sugerencias de particulares y miembros del sector antes de tomar una decisión definitiva.
En un documento preliminar publicado ayer, el Gobierno señala que está valorando diferentes alternativas para defender los intereses de los propietarios de derechos de autor.
Una de ellas es requerir a los proveedores de internet que faciliten datos personales –la dirección IP– de quienes se descargan contenidos de forma ilegal a los propietarios de los derechos de autor sin necesidad de que éstos acudan a los tribunales para obtenerlos.
También se estudia exigir a estas compañías que "tomen medidas contra los usuarios a quienes los propietarios de los derechos de autor identifiquen como infractores del copyright en las redes P2P", en las que los usuarios funcionan como servidores y comparten contenidos.
Otra opción es que las empresas proveedoras de internet permitan la instalación de filtros que bloqueen el contenido que está protegido por los derechos de autor.
Las alternativas que baraja el Gobierno británico han suscitado las críticas del Open Rights Group, una organización nacida en el año 2005 en el Reino Unido que persigue "proteger las libertades civiles" y los derechos digitales "amenazados por la regulación" gubernamental.
"La suspensión del acceso a internet restringiría el derecho fundamental de la gente a la libertad de expresión", subrayó su director, Jim Killock, quien lamentó que se estudien medidas tan punitivas justo cuando los ingresos por venta de música on line están aumentando y "el intercambio de archivos ilícito" ha bajado.