CARLES MULET. PALMA.
Miquel Forteza Moll (Palma, 1992) tiene los mismos 16 años que en su última entrevista, el pasado octubre. Cineasta precoz, ya paseaba entonces su amor por el oficio. Y siete cortos, una filmografía a punto de sumar su primer largo como director. This is me, el tercer gran proyecto de la madrileña escuela de cine Orson the Kid, se estrenará en Ginebra el próximo 20 de noviembre. La fecha, el escenario, no son azarosos, efemérides del 50 aniversario de los Derechos de los Niños reconocidos por la ONU; al pelo para inaugurar un thriller que, ante todo, habla de ellos. O de su preocupante falta, en algunos lugares.
El filme, a punto de finalizar un rodaje que ha pisado Guadalajara, Madrid y Ceuta, ha contado con un presupuesto de 150.000 euros; al servicio de un equipo técnico muy mozo, instruido en el pionero centro para niños y jóvenes que Jorge Viroga decidió abrir en septiembre de 2000. Miquel Forteza, alumno de la escuela desde hace cuatro años, se reparte la dirección de la cinta con dos talentos madrileños, Nacho Sepúlveda y Yaldá Peñas, una triada que ha encajado bien sus ideas: "Nos hemos entendido, no recuerdo problemas de estilo", promete el mallorquín.
"Nunca hubiese rechazado dirigir un guión de comedia, pero este está muy relacionado con lo que he había hecho hasta ahora". Forteza ha venido mostrando en sus cortos un decidido interés por explorar el "comportamiento humano" –acoso escolar, xenofobia, violencia–, trasladado a su entorno y a su franja de edad. This is me, película no escrita por él, conecta con sus inquietudes, paralelas a las de su escuela.
La historia –con trasfondo de "crítica, denuncia"– narrará el encuentro entre un niño africano (que huye en España de su guerra) y una adolescente china, los dos necesitados "de escapar de su pasado y de su presente". Entre los actores, no sólo jóvenes, destaca la presencia de Jack Taylor (La novena puerta), una leyenda europea del cine de terror.
"El cine es un monstruo que está vivo". Se dice, y lo parafrasea el joven mallorquín, quien explica que el rodaje ha sido permeable a la incorporación de ideas sobre la marcha. "Querían hacer una película muy teórica", percibe Miquel Forteza, quien sugirió el uso de la cámara en mano que a él tanto le inspira: "Una estética propia", justifica tras haberse salido con la suya. Con el guión, deriva, pasó tres cuartos de lo mismo, aunque el responsable del proyecto no permitió algunas cosas: "Nada de violencia gratuita", les inculcó, tras haberle sugerido la posibilidad de incorporar una escena con violación.
"He aprendido mucho con el largo, especialmente del funcionamiento de la fase de producción. También me he quedado con ganas de hacer más cosas y de aplicar conocimientos". Forteza, hambriento de cine, se percibe más y mejor preparado que hace un año. Ha descubierto, por ejemplo, "que las cosas más sencillas pueden ser las más difíciles"; que rodar una mirada puede requerir más tomas que una, a priori, complicada y espectacular explosión, con coches incluidos.
This is me llegará a Mallorca un tiempo después de su estreno en Ginebra, un compromiso de Orson the Kid con un equipo que suma nacionalidades y ciudades muy diversas. Amén de moverse por festivales, Miquel Forteza Moll confirma "predisposición" de la conselleria de Educación y las salas de cine palmesanas para una distribución más global del filme, una buena noticia.
A punto de iniciar su segundo de bachillerato, el mallorquín comienza a deshojar la margarita de un futuro académico que augura cercano a la Filosofía:"No son polos opuestos", percibe desde la óptica de cineasta. Igualmente, antes de que el curso arranque, tratará de compatibilizar el final del rodaje de This is me con una suerte de ´prácticas´ a la vera de José Luis Berlanga, productor de Hospital Central, una ficción que dejará que Miquel Forteza se pasee entre bambalinas para echar algún cable.