CRISTINA MACAYA JR
Natasha Zupan, una de las pintoras con más estilo y más atractiva de Mallorca, auténtica musa de Valldemossa, acaba de clausurar una exposición de sus telas en la Cartoixa, espacio cultural famoso gracias a Chopin y George Sand, ligado a la historia de la isla y a su imagen en el mundo.
Zupan, creadora de rango internacional y ligada desde niña al mundo del arte –su padre también es pintor–, se relaciona sin frialdad con su obra y posa sin pudor en su estudio ante la cámara fotográfica. Es la retratista sin sus pinceles retratada por el tercer ojo mecánico y digital.
Sumergida e integrada ante sus telas y lienzos, la autora postromántica se sitúa en otro marco, fuera de sus cuadros, tras el cristal, ante la ventana. En escenarios sin falsedades.
En su gabinete, ataviada con un sombrero Panamá o insinuando su etérea y lánguida anatomía, la creadora americana exhibe y proclama su estética personal, intransferible. Ella está detrás y dentro de su pintura, ante la ventana y sobre las transparencias veladas. Incrustada o insinuándose en las pinturas. En el juego de imágenes, rostros y anatomías son casi una lección de los secretos. El creador en su estudio, siempre en soledad ante su mundo, ante sí mismo.