BARTOLOMÉ COLL. PALMA.
Si el buen aficionado echa una ojeada a las corridas del jueves notará enseguida que el cartel del Coliseo Balear no tiene nada que envidiar y, sin rayar en una complacencia, tampoco a los que anteceden y siguen en la presente semana. Los tres diestros, después de su paseillo nocturno, saltan a otras plazas, dentro del pleno de la temporada. Aunque la actividad sea escasa, los tres jueves agosteños dejan en buen sitio a las añoradas funciones de antaño. Con el cierre, se acaba un breve ciclo, pero las combinaciones no han desmerecido.
Con todo el trajín de estas fechas, no es extraño que se sucedan los percances, sobre todo a los que torean casi todos los días. Y la sustitución ha llegado: El Cordobés no pudo venir. En su lugar, Juan Serrano, apodado Finito de Córdoba, encabeza la terna.
Con los toros no ha cambiado nada. Los de Domingo Hernández parecían hermanos de los de Muro y los de Inca. Los de anoche, gracias a los espadas, se logró un ´milagro´. Ya que todo indicaba que se venían por la pendiente fatal.
Al final, como epílogo de la temporada, dos toreros han salido en bolandas de la plaza de Palma. Esto pudiera parecer que la corrida ha sido del todo buena. Pero no.
Finito de Córdoba ha sido el único que no ha cortado orejas. Diríamos que su última faena ha sido aseada, como decían los antiguos revisteros. En el cuarto, un toro que escarbaba y que no quería, el diestro de Córdoba, ha estado igual. Ha matado de pinchazo, media y descabello y ha saludado desde el tercio.
El Juli ha tenido una buena actuación. A pesar de que su toro no quisiera, en el centro del ruedo ha obligado haciendo pasar al toro. Su faena es torera, rematándola con una buena estocada y le conceden dos apéndices. Lancea bien al quinto y toda su labor denotaba una gran facilidad, una madurez artística, todo parece fácil. No hay toro pero mata de estocada y corta otra oreja.
El Fundi, en sus dos toros, ha hecho su proverbial derroche de facultades. Con las banderillas, como era de esperar, a puesto la plaza boca abajo. El toro no iba de ninguna manera, pero el diestro granadino se ha impuesto, mata de una estocada y pasea dos orejas. Podríamos decir casi lo mismo en el sexto. El toro tampoco iba, prefería las tablas, reculando y el Fandi, con mucho arrojo lo hace menos malo si es que esto pudiese ser. Y al final, El Juli y el Fandi han salido por la puerta grande. El público, satisfecho del todo.