P. G. B. / J. S. VALENCIA.
El donante de 35 años de origen belga cuyo rostro se terminó de reimplantar en la madrugada del pasado martes a un hombre de 43 años en el hospital La Fe de Valencia, en una intervención que duró quince horas, era un deportista consumado que vivía en una localidad de la comarca de Los Serranos, en el interior de la provincia de Valencia.
El fallecido, que murió tras sufrir un accidente de tráfico, participaba activamente en competiciones de duatlón, que es una prueba combinada de ciclismo de montaña y atletismo.
Su pasión por el deporte y su excelente forma física le llevó a disputar decenas de pruebas deportivas en localidades de la Comunitat Valenciana y Castilla La Mancha, en las que se clasificó en los primeros puestos con unas marcas excelentes.
El donante pertenecía a un club ciclista de la provincia de Valencia con el que corrió un gran número de marchas de bicicleta de montaña.
El pasado 15 de junio, el donante cuya familia se ha caracterizado por su extrema generosidad al autorizar la extracción de todos sus órganos, sufrió un accidente en una competición deportiva que se celebraba en un municipio de la comarca en la que residía. A pesar del incidente, el atleta acabó la prueba, lo que puso de manifiesto una vez más su gran coraje aunque posteriormente tuvo que apartarse de las carreras unas seis semanas para recuperarse de las lesiones. El deportista volvió a las pistas de tierra a principios de agosto.
La noticia de que el deportista había sufrido un accidente de tráfico conmocionó a sus compañeros que se encontraban destrozados por la fatal noticia, pero todos mantuvieron la esperanza de que igual que hacía en las competiciones más duras, en esta ocasión también pudiera salir adelante. No fue así.
El mutismo en torno al estado del primer paciente trasplantado de cara de España y octavo del mundo, ingresado en el hospital La Fe de Valencia, se prolongará al menos durante los próximos diez días, según insistió ayer el cirujano que ha dirigido este complejo proceso quirúrgico, Pedro Cavadas.