MATÍAS VALLÉS
El problema del cine español son las películas, no los sexos. La crítica es menos dura con las producciones autóctonas que el público, el cual ni siquiera llega a preguntarse si dirige él o ella. La eterna damnificación femenina olvida que no hay ministro, sino ministra del Cine –aunque escribir Mentiras y gordas o 7 minutos es casi peor que ser varón–. Cuánto tiempo hace que una película española no conmueve o suscita un debate nacional. Eso sí, Isabel Coixet rueda mucho mejor que Almodóvar o Amenábar, pero la gloria apesta a masculinidad.