G. RODAS. PALMA.
Dos de los ballets clásicos más conocidos en todo el mundo, El lago de los cisnes y Giselle, se representan desde el pasado domingo y hasta el próximo viernes en diferentes escenarios de Balears a través de uno de los cuerpos de baile más queridos por el público de la comunidad, el Ballet de Moscú. La compañía que dirige el coreógrafo y bailarín ruso Timur Fayziev, que visita las islas dos veces al año, actúa hoy en el Auditòrium, mañana en el Auditori d´Alcúdia y el día 21 en el Teatre Principal de Maó.
"Estamos muy satisfechos de volver a estar aquí, en uno de los escenarios, el del Auditòrium de Palma, más queridos para nosotros", confesó ayer Fayziev, solista durante dos décadas del prestigioso ballet Stanislasky de Moscú.
Timur Fayziev bailó hasta los 38 años, "a esa edad ya era viejo para el ballet". Una vez retirado dudó entre dedicarse a la docencia o ejercer de ayudante en algún teatro, pero llegó la Perestroika, y en tiempos de apertura, él decidió fundar su propia compañía, "cada vez más grande", apunta su creador.
Desde entonces, el Ballet de Moscú, que cumple veinte años, suma más de mil quinientas representaciones por todo el mundo centradas en los ballets clásicos tradicionales, como El lago de los cisnes y Giselle, que en Ciutat contarán con la principal estrella de la compañía: Anastasia Chumakova.
"Cada vez que veo a Chumakova bailar me emociono, me salen las lágrimas. Tiene todo el talento de una actriz dramática", asegura el director ruso. "En Barcelona, tras la función, se me acercaron dos espectadores para decirme que no habían leído el libreto pero que habían entendido todo el texto a través de los movimientos de Chumakova", contó ayer Fayziev a modo de anécdota.
El coreógrafo explicó que el Ballet de Moscú está formado por algunos de los más destacados bailarines de los ballets rusos, como Olga Sizykh o Dmitry Smirnov. "Hay una nueva hornada de bailarines que se están preparando para ser las estrellas del futuro", aseguró este cazatalentos.
El Ballet de Moscú cuenta con tres escuelas de bailarines y coreógrafos que trabajan tanto con promesa como con figuras ya consagradas. "A pesar de la crisis económica, el Gobierno ruso mantiene las ayudas. Los alumnos no pagan por su enseñanza", apuntó Fayziev.
Si ayer fue el turno de El lago de los cisnes, el Ballet de Moscú pondrá hoy en escena en el Auditòrium otra obra maestra de la danza romántica, Giselle, que constituye una pieza pura y fundamental de la danza clásica, tanto por el tratamiento de los ideales románticos como por el empleo de la más refinada técnica teatral del siglo XIX.