V. SÁNCHEZ. PALMA.
Tras la fiesta, momentos de relax. El siete veces campeón del mundo de Fórmula 1, Michael Schumacher, se embarcó ayer en el yate de su manager, Willi Weber, para recorrer parte de la costa mallorquina. Acompañado de su mujer Corina Babia, de Cristina, la hija de su representante, y un grupo de niños, el deportista se bronceó y disfrutó de una jornada marítima muy divertida.
Horas antes el piloto acudía por sorpresa a la boda de Cristina Weber en el Port d´Andratx. Esquivo, como es habitual, con la prensa, el alemán no quiso hacer ningún comentario respecto a su no participación en el GP de Europa, a celebrar el próximo fin de semana en Valencia, en sustitución de un Felipe Massa, que en estos momentos se restablece del accidente sufrido en Hungría a bordo de su monoplaza de Ferrari. Aún así, Schumacher parecía encantado de estar en la isla, lugar que visita con frecuencia.
Tras unas horas de descanso en la casa que su manager posee en Camp de Mar, el piloto y su mujer decidieron salir a navegar. Como la jornada se presumía larga, la propia Corina se encargó de que a bordo no faltaran provisiones. Así, se la pudo ver junto a Cristina cargando con botellas de tónica y otros refrescos que sacaban del maletero del coche.
A pesar de no estar plenamente recuperado de una lesión en el cuello producida tras un accidente de motocross, Schumacher no dudó en nadar en alta mar, demostrando que mantiene un excelente y envidiable estado de forma.
No se sabe cuántos días más permanecerá en Mallorca el piloto alemán, lo que si está claro es que al deportista la isla le gusta mucho, a pesar de los paparazzis, con los que se enfrenta en muchas ocasiones.