GABRIEL RODAS. PALMA.
"Tengo una ilusión y una convicción en el cine que hago a prueba de bombas", confesó ayer en Palma Borja Cobeaga (San Sebastián, 1977) durante un paréntesis de la clase magistral que impartió en el Centre de Cultura ´Sa Nostra´ bajo el título Como realizar un cortometraje profesional y llegar a los Oscar.
Cobeaga habló desde la experiencia, porque hace ahora dos años tuvo la oportunidad de viajar a Hollywood como candidato al Oscar al Mejor Corto. "Llegué a los Oscar sin proponérmelo. Si uno preparara un plan diabólico con ese fin nunca lo conseguiría. La clave está en hacer lo que a uno le gusta, aunque también depende del azar y la suerte".
Siendo fiel a sí mismo el director donostiarra se ha hecho un nombre en la siempre difícil escena audiovisual. Su última película, Pagafantas, título que hace referencia al chico que está todo el día pegado a una muchacha y que la consuela, la acompaña, la mima pero no tiene ninguna posibilidad sentimental o sexual con ella, ya que ésta le ve como un amigo, como un hermano, se ha alzado con el premio de la crítica en el Festival de Málaga y ha recaudado hasta la fecha dos millones de euros, cifra que ya quisieran para sí muchos directores en unos tiempos difíciles para el cine.
"Las salas cada vez tienen menos espectadores y las películas se hacen con menos dinero. La de cineasta es la peor profesión a la que uno se puede dedicar ahora, pero a mí este panorama tan fatalista me estimula", aseguró.
Borja Cobeaga, como tantos otros realizadores, dio sus primeros pasos como cortometrajista, con títulos como Éramos pocos y La primera vez, que optó a los Goya. "Hoy no hay excusa para no hacer un corto. Se puede hacer hasta con un teléfono móvil, y Youtube es una plataforma de promoción que antes no teníamos".
Como director y guionista también ha probado la televisión, un medio que "puede presumir de muy pocas cosas". Lo dice alguien que reconoce haber hecho "cosas demenciales" para la pequeña pantalla, como Gran Hermano, programa en el que si aprendió algo fue "de la sordidez humana".
"Tengo esperanzas de que llegue el día en que veamos una televisión de la que nos sintamos orgullosos. La cosa está mal, aunque hay resquicios, como Muchachada Nui. En líneas generales la televisión está perdida y se ha vuelto a la desesperación por pegar el pelotazo inmediato", comentó.
De su experiencia en Los Angeles contó dos anécdotas: compartió mesa durante una cena de candidatos con Will Smith, al que le tiró la copa de vino "de lo nervioso que estaba", obteniendo por respuesta un "me encanta, eres tan torpe"; y Steven Spielberg se fijó en la chapita que colgaba de su traje y que le identificaba como aspirante en la categoría de Cortometrajes. "Qué envidia, yo nunca conseguí ser nominado en esta modalidad", le soltó el afamado director.
De vuelta a casa, Cobeaga ha descendido de las nubes. "Cuando bajo la basura cada día no me encuentro una alfombra roja", aclara. Y sigue trabajando en lo que mejor sabe: hacer cine. Su próximo proyecto llevará por título Retrasado y se situará en "un cruce entre Pagafantas y La jungla de cristal", adelanta.