G. RODAS. PALMA.
"Los nietos de los Reyes demostraron unas ganas locas por el wakeboard y reúnen unas habilidades innatas para este deporte", asegura Nacho Cerdán, el monitor que este verano ha instruido en aguas de Can Pastilla a los hijos de las Infantas, Felipe Juan Froilán, Victoria Federica, Juan Valentín, Pablo Nicolás y Miguel.
Cerdán es un adicto a los deportes de riesgo, ya sea en la montaña y especialmente en el agua. "El mar lo es todo para mí, por la paz y el sentimiento de tranquilidad que transmite. Me permite alejarme de la rutina. En el mar me siento vivo e intento respetarlo como si formara parte de él", explica.
Situado en la elite de estos deportes, no deja de probar nuevas sensaciones, la última, el wakesurf, una disciplina nacida en los años 90 de la que actualmente es campeón de España y que consiste en ir montado en una tabla más corta de lo normal que va atada con una cuerda a una barca que crea una ola artificial. Cuando la embarcación alcanza la velocidad adecuada, el surfista se suelta y remonta la ola. "Está en auge en todo el mundo y la verdad es que es muy divertido", comenta alquien que hace ya tiempo que se aburrió del esquí.
"El esquí acuático es muy limitado. Cuando comienzas en esto resulta muy bonito, pero carece de lo que se llama free style, de las figuras y las volteretas en el aires, que son una forma de expresión", añade.
El skate, el snow board y el windsurf son tres de los deportes preferidos por Nacho Cerdán, que a sus 34 años puede afirmar que lleva casi toda una vida entregada al riesgo. "El wakesurf reúne un poco de estas tres disciplinas y además se practica en el mar, bajo el sol y rodeado de amigos. Qué más se puede pedir", se pregunta.
Desde hace nueve años imparte clases en la Escuela de Calanova, centro del que han salido ya unos cuantos campeones, como Beatriz Buadas, subcampeona nacional de wakeboard. "Con una barca, un par de tablas y unas instrucciones adecuadas, el wakeboard es uno de los deportes más divertidos, seguros y fáciles con el que progresar. En días duplicas tus avances", asegura. Sus alumnos asienten con la cabeza. La mayoría tienen entre ocho y dieciséis años. Con ellos trabaja a diario, de nueve de la mañana a la una del mediodía, teoría y práctica. Por la tarde, desde las cuatro, es el turno de los mayores, de las piruetas y de los ejercicios imposibles.