CRISTÓBAL RIPOLL. PALMA.
El segundo paseíllo de la temporada taurina en Palma se pareció al primero en lo que respecta a la falta de público: Apenas se llenó un tercio del Coliseo Balear. La novedad estribó en el sector antitaurino, que en esta ocasión organizaron dos protestas. Por un lado estuvieron los Maulets, y por el otro el resto de organizaciones, arropadas por Eberhard Grosske. La escisión se debió –según fuentes de Baldea– a que en la manifestación de la semana pasada los Maulets mostraron banderas independentistas, lo que no agradó al resto de formaciones.