LLORENÇ RIERA. PALMA.
Dentro de su recorrido por Siria, invitada por el ministerio de Cultura de aquel país, los balladors y músicos de la Escola de Música i Danses de Mallorca han actuado estos días en las ciudades de Tartus y Lattakia.
Les restan todavía nuevas intervenciones en el teatro romano de Bosra, dentro del XXI Festival Internacional de Danzas del esta ciudad y también en Zweidea.
Las actuaciones se complementan con recorridos culturales y convivencias con otros grupos folclóricos y residentes de las zonas visitadas.
Desde su creación en 1975, la Escola de Música i Danses de Mallorca, ahora bajo la dirección de Biel Frontera, está desarrollando una constante labor de investigación para rescatar del olvido y de los archivos expresiones, músicas y movimientos que en algún momento de la historia moderna han estado vivos en la isla.
En Siria, balladors y músicos han dado a conocer sus jotas y boleros, y también la contradanza, un baile que fue y es conocido en Europa pero que en Mallorca quedó eclipsado por otros ritmos. Las coreografías de la contradanza se caracterizan por sus ritmos más pausados, casi académicos.
Las actuaciones internacionales de la Escola de Música i Danses de Mallorca no se acaban en Siria, ya que, con toda probabilidad, también viajará a Budapest, dentro de un Programa Europeo de Cultura Popular, junto a formaciones de otras ocho nacionalidades.
La escuela se centra en dos áreas: la de danza (jotas, boleros, mateixas, fandangos y Cavallets y Cossiers) y la musical (flabiol, tamborino y xeremies). Por el centro han pasado una media de cuatrocientas personas anuales y un gran número de los profesores que actualmente imparten bailes populares en la isla se han formado en ella. En los noventa el Govern Balear contó con la escuela para enseñar a miembros de las Casas de Baleares en el exterior y, en el mismo período se participó en un proyecto para personas con limitaciones auditivas.