BARTOMÉ COLL. PALMA.
La animación previa al festejo, en los de rejones, no está en la puerta de cuadrillas. No se puede presenciar la llegada de los toreros. Pero, antes de iniciar el paseíllo, en la explanada, hay una actividad que no todos los espectadores pueden admirar. ¿Cuántos caballos se preparan para su lucimiento? Los tres caballeros los ponen a punto y asombra la doma de los bellos animales. No faltan los ´flashes´. Es una animación silenciosa, pero no se tardarán en oírse ovaciones.
La función no empezó bien. El primer toro no quería pelea. Temíamos otra mansada. Y si decimos otra es porque, en las pocas funciones, los astados han fallado estrepitosamente ¿Qué envió el señor Pérez Tabernero? No se ha perdido por los caballeros, no. Ellos se han hecho acreedores a los trofeos. Sus oponentes estaban pegados a las tablas. Incluso los peones se esforzaban para sacarlos de su querencia, Pero, ¡si quieres arroz Catalina!
Antonio Domecq se ha topado con un marmolillo. El manso, como los demás, no iba de ninguna manera. A descabellado pie a tierra. El cuarto, para no desentonar, se va una y otra vez. El caballero, por encima de su oponente, ha matado pie a tierra descabellando y escuchando palmas.
Raúl Martín Burgos, el mejor librado, habiendo salido en hombros por la puerta grande. En términos no muy taurinos, podemos decir que ha sido una perla en el muladar. Se ha lucido en el segundo, se ha destacado de sus hermanos de encierro. Ha clavado bien dentro de un sistema espectacular, aunque el torete flojeara. Se ha lucido con las cortas, clavando al violín. Mata de un rejonazo, le conceden las dos orejas y luego se abrió la puerta de Palma. El quinto también mansea. Se desentiende, se pega a las tablas y ahí lo matan. Muy bien por el señor presidente por no conceder ningún trofeo. Álvaro Montes, igual que sus compañeros, ha estado por encima de su oponente. Se ha lucido con las banderillas. También ha matado pie a tierra y ha dado la vuelta por su cuenta. El quinto, con salida de manso, es protestado. No lo mueven de las tablas. Y allí lo matan. Parte del público pedía trofeos, pero el señor presidente, con buena razón, no lo ha concedido. En el sexto se prolonga la situación, agravado por varias pasadas en falso. El manso no se mueve de las tablas, y la corrida tiene su fin con los dicho antes, Martín Burgos es sacado por la puerta de Palma.