M. CAÑELLAS. INCA.
Desfallecidos, sin aliento y doloridos. Han pasado toda la noche en el asfalto. En su mente un único objetivo: coronar la cima de Lluc. Muchos lo consiguieron. Cumplieron lo prometido y desafiaron su estado físico.
Diez horas de caminata se pagan pero "vale la pena". Jaquelín Apt de Alborg, de nacionalidad argentina, apenas podía contener las lágrimas al llegar. Ella fue una de las 15.000 personas, según estimaciones de la organización, que este año osaron participar en la XXXVI edición del Güell a Lluc a Peu. Quería celebrar su primer año de residencia en Mallorca de una forma especial. Y lo consiguió, llegó sobre las nueve de la mañana.
Los primeros, un grupo de atletas, lo hizo a las 3.30 horas. Recorrieron los 50 kilómetros de Palma de Lluc, en cuatro horas y media, corriendo y acompañados de un perro.
Para muchos era su primera vez. Pero otros como José García acumulan veteranía. A sus 64 años lleva 25 ediciones a sus espaldas. Él, sin embargo, no fue el más longevo. Según la organización el participante de mayor edad rondaba los 70 años, mientras que el más joven fue un niño de unos ocho años.
Cada uno tiene sus propias razones. Diversión, promesas o pura tradición.
José Manuel y Mari Carmen también lograron finalizar el recorrido. "Tenía que llegar", afirmaba abatida. La experiencia no ha sido muy grata y el cansancio ha hecho mella en todo su cuerpo. Pero por motivos personales y de salud hizo una promesa y tenía que cumplirla. Su compañero de viaje, en cambio, lo ha ´sufrido´ cuatro años. La primera vez para poner a prueba el estado de su pierna tras ser intervenido quirúrgicamente.
La organización tampoco se olvidó de la tragedia del jueves. Además de suspender los fuegos artificiales, ayer cada uno de sus miembros lució un crespón negro en memoria de los dos guardias civiles fallecidos en el atentado terrorista. La seguridad, por ello, se reforzó con más presencia policial en diferentes puntos del recorrido. Según explicó Pep Calafell, "la participación ha sido similar a la de años anteriores. Esperemos que Tolo Güell siga organizándolo muchos más". Se rumorea que el padre del Güell a Lluc a Peu quería que ésta fuera la última edición. Cabrá esperar si se confirma el año próximo. Éste, de momento, ha vuelto ha dejar tantas anécdotas como secuelas físicas.