EMPAR ISABEL BOSCH SANS
Mi marido ha agarrado el mando de la tele y ha cancelado la función de subtítulos. Yo se lo he arrancado de las manos y he estado a punto de golpearle con el chisme en la cabeza.
¿Qué hay de cena? -me ha preguntado nada más llegar.
Le he servido la ensalada, un filete y una copa de vino en la mesa de la cocina y luego me he sentado junto a él para verle comer porque lo que es hablarme, no me ha dicho ni una palabra. He estado escuchando el entrechocar de los cubiertos y el tic tac del reloj del horno y por la ventana entreabierta se ha colado el programa de radio favorito de los vecinos.
Cuando la Primera Comunión de Luis, mi marido me dijo: "Contigo no hay quien hable" y debe ser verdad, porque desde entonces no me habla más que para pedir la cena. Si acaso me deja una nota prendida del espejo: "Llegaré tarde", "Llama a tu hermana", "Te recogeré a las seis", "No hay vino".
A veces viene mi hijo Luis y me dice: "Y ¿qué? ¿Sigue igual, papá?" Yo asiento con la cabeza mientras remuevo el puchero porque ya he perdido la costumbre de hablar. Entonces Luis se encoge de hombros y tampoco dice nada. Sentada a su lado le miro sorber el caldo despacito y me acuerdo de cuando era pequeño. También Luis me deja notas prendidas en el espejo: "No me esperes levantada, mamá".
Pero yo no consigo dormir hasta que el chico llega a casa. Paso las horas ante el televisor mudo, viendo películas subtituladas, leyendo: "Espérame", "Te quiero", "Te echo de menos".
Empar Isabel Bosch Sans (Palma de Mallorca, 1965). Diplomada en Magisterio y máster en Comunicación, ha sido locutora y guionista de radio y redactora de prensa. Actualmente compagina la profesión periodística con la docencia. Casada, es madre de una niña de 4 años con la que ejercita la imaginación inventando historias que algunas veces escribe y otras, no.