MATÍAS VALLÉS
Los mallorquines emigran porque cuesta menos triunfar fuera. Tomeu Penya se largó a Barcelona para ser un payés auténtico. Partió y regresó embozado en su sombrero, con la cara estriada. Mallorca aceptó su reggae a regañadientes, al comprobar que en Cataluña cosechaba cifras de Lluís Llach. Nació bregado y negro. Siempre fue sospechoso de carecer de teorías, y de aportar sólo canciones. Con ideología, presidiría UM. No vale rehabilitar a Raphael o a Tom Jones, y ponerse exquisito cuando Tomeu Penya toca a tu puerta.