MATÍAS VALLÉS
Paola de Lieja es la distinción entre género y sexo, el punto exacto donde primera dama significa que no hay segundas. Arrebatadora, compatibilizó la fidelidad al propio destino con la infidelidad a su pareja. Sólo cruzaba en rojo. Fue una Lady Di afiligranada, sin necesidad de estampar un Mercedes contra París ni de maltratar una guitarra, como Carla Tutti Frutti. Ahora que ya podemos mirarla sin pecar, concluimos que toda persona situada a su vera se convierte en rey. Aunque sea de los belgas.