C.MULET. PALMA.
El Festival de Pollença se acerca al medio siglo renovando filosofía, confirmando que amplia su mirada. Su 48 edición la estrenará Joan Manuel Serrat el 3 de julio, primera de doce actuaciones que bailarán –en el Claustre de Sant Domingo– entre el Noi de Poble Sec o Diego ´El Cigala´, entre Ainhoa Arteta, Francisco García Fullana o el London Comunity Gospel Choir. El barítono Joan Pons, que repite en la dirección artística, entiende que es el camino a seguir, una alquimia que equilibra las propuestas más populares con el clásico riguroso que ha venido siendo santo y seña del referente certamen.
Así, la versión más íntima de Serrat, siempre acompañada del piano de Miquel Miralles, destapará el próximo viernes para repasar su trayectoria. El Festival continuará el 8, con un novedoso concierto familiar para descubrir y entender Les noces de Fígaro. Tony Hadley, ex de Spandau Ballet, compartirá escenario el día 11 con la Barcelona Jazz Orquestra, una fusión que reversionará los clásicos de la banda inglesa. Ya el 17, lo último de julio, ocasión para ver a ´El Cigala´ llorar sus nuevas Dos lágrimas, una aplaudida mezcla de flamenco, boleros, coplas y tangos.
La mezzosoprano Jennifer Larmore devolverá el Festival a su cauce habitual el 5 de agosto. Junto al quinteto Opus Five mostrará las nuevas tendencias de la Clásica. Seguirá el mes la pianista Joanna MacGregor, que el día 8 tecleará desde Piazzola a Vinicius de Moraes. El violín de Francisco García Fullana –acompañado del piano de Yuko Mizutani– debutará en Pollença el 12; una emotiva velada que descubrirá la placa que el certamen le dedica al violinista checo Eugen Prokop, fallecido en 2005, su anterior director artístico.
La soprano Ainhoa Arteta visitará el Claustre el 16, respaldada por el piano de Mzia Bachtouidze. El 20 sonarán los Chelistas de la Filarmónica de Berlín, mientras que el 22 lo hará la Orquesta de Cámara de Stuttgart. El Nederlands Blazers Ensemble rescatará a Mozart el 26, una velada con matices de teatro. Cerrará el Festival el London Comunity Gospel Choir, una música que el año pasado ya gozó del favor del público.
"Abrirse a nuevas fronteras"
Pere Estelrich, musicólogo, profesor y responsable del Festival de Cala Rajada, "aplaude" la apertura musical del certamen de Pollença; una opinión favorable entre los entendidos, no todos satisfechos con el rumbo que está tomando. "No me parece mal, siempre y cuando se haga desde el respeto, la honestidad y la coherencia", justifica: "La Clásica puede abrirse a nuevas fronteras". En la misma línea se expresa Gori Marcus, gerente de la Simfònica, que le brinda "plena confianza a la inteligencia humana y artística" de Joan Pons
"Un festival de clásica es un festival de clásica". Lluis Aguiló de Cáceres, crítico musical, habla "como aficionado" para confirmarse disconforme. "Superabundancia de música popular, falta de equilibrio; una lástima", percibe del Festival de Pollença, huérfano "de figuras claves y conocidas a nivel internacional".