G. RODAS. PALMA.
Josep Maria Benet i Jornet, dramaturgo y guionista de destacadas series de la televisión como Amar en tiempos revueltos, Nissaga de poder, El cor de la ciutat o La Señora, afirmó ayer en Palma que "el teatro siempre ha estado y está al margen de las crisis" y confesó que lo que le pide a las series, como espectador, es que "estén hechas con inteligencia y lleguen a un público amplio".
El autor más prolífico de su generación, con más de cuarenta obras publicadas y textos traducidos a catorce idiomas, se encuentra en Ciutat para arropar al elenco de L´Habitació del nen, una obra escrita por él sobre las relaciones de pareja y el amor filial que Sergi Belbel llevó al teatro en 2003 y que ahora, Marian Vilalta, Pedro Victory y Javier Matesanz, han hecho suya.
"No suelo acudir a ver mis obras, pero esta me hacía una gracia especial. Tengo interés por escucharla en mallorquín y el equipo que la representará es muy agradable", se sinceró Benet i Jornet.
L´Habitació del nen de Matesanz y sus actores apuesta por fusionar teatro y cine, algo que no hacía el texto original. "No hay nada sagrado", aclaró el dramaturgo, quien recordó que "si se toca y retoca a Shakespeare como no se va a poder tocar una obra mía".
El montaje, que dividirá a los espectadores en dos bandos irreconciliables hasta el final, se estrenará hoy en el Teatre Xesc Forteza (20.00), mañana en Sa Teulera de Andratx y más adelante en Lloseta, Santanyí y Peguera, siempre enmarcado en el festival Alternatilla.
Josep Maria Benet i Jornet, que el próximo mes de septiembre verá estrenada en la ciudad de Madrid su obra Soterrani, en castellano, nunca, hasta la fecha, ha dirigido una obra, algo que, según confiesa, "le sabe muy mal. No renuncio a esa posibilidad y si lo hago no será con un texto mío, sino de otro".
Shakespeare, Àngel Guimerà, Salvador Espriu y Sergi Belbel son los autores de este país que más le han influenciado, aunque Benet cita a dos más: Eugene O´Neill, "el padre del teatro americano"; y Harold Pinter, quien le enseñó a "buscar nuevos caminos".
El realismo marcó sus primeras obras, para luego reflejar los problemas colectivos. En este sentido, Soterrani "es una obra bastante política", apunta quien cree que "es imposible no hablar de cosas que te afectan".
Admirador del legado de Llorenç Villalonga, "del que guardo un recuerdo espléndido", Benet i Jornet ha barajado en alguna ocasión la posibilidad de llevar a escena Bearn, "una de las obras cumbres de la literatura catalana", aunque no se trata de un proyecto fácil, reconoce.