CARLES MULET. PALMA.
"El arte no se alimenta sólo de teoría. La obligación de un artista es investigar". Jean-Guy Lecat respeta los manuales. Siempre y cuando sean propios, fruto de la experiencia y el trabajo personal. Director técnico y escenógrafo de Peter Brook durante los últimos 25 años, ayer compartió mundología y conocimientos invitado por la ESADIB. "El teatro es difícil todos los días", advirtió veterano, también consultor especialista a la hora de crear y transformar espacios escénicos de todo el mundo.
–´Menos es más´. ¿Es la primera lección para el escenógrafo?
–No necesariamente. Es verdad que la simplicidad es una gran virtud, que las grandes obras siempre son simples; basta mirar a Nureyev. Pero caer en la teoría es un error, el arte no se alimenta sólo de ella. Las cosas se pueden coger, pero también se pueden buscar, y la obligación de un artista es investigar. Al joven que no tiene nada que decir, difícilmente le servirá la teoría. En el teatro no hay misterios, hay trabajo.
–A Peter Brook se le ha acusado de ecléctico, de inconformista. ¿Trabajar con él era peligroso?
–Las personas que sólo siguen una línea son prisioneras de la teoría. La gran inteligencia de Brook es que nunca ha estado atado, que nunca ha encontrado las mismas respuestas. Seguramente, detrás de su trabajo hay una filosofía, pero por encima de todo está la necesidad de buscar la mejor forma para decir lo que quiere decir en cada momento. Sí Brook volviera a hacer La Tempestad de Shakespeare, cuarenta años después, la haría diferente. Él, sin embargo, sigue siendo el mismo.
–¿Cómo sería su escenografía para la crisis?
–Parecida a la de El mercader de Venecia, aunque no creo que Brook le dedicara una obra. El problema no es la crisis, son sus causas, completamente amorales. Hay piezas de Valle-Inclán que ya hablaban de la avaricia, de gente dispuesta a matar por dinero. Hay muchas obras que cuentan de historias de gente que quiere ser ciega, que no quiere ver lo que pasa, como el Tartufo, el Rey Lear, o Edipo.
–Ha creado, adaptado, más de doscientos espacios escénicos. ¿La arquitectura tiene una deuda pendiente con los escenógrafos?
–En el pasado, los arquitectos también eran decoradores, tenían experiencia teatral. Hoy ya no la tienen, necesitan estar asistidos por un escenógrafo. Las relaciones horizontales entre oficios son un problema, es necesario establecer las transversales, también en las escuelas. Las ideas pueden venir de un músico, o de un escritor, por ejemplo.
–¿Cuál ha sido el espacio más difícil de trabajar?
–El último, siempre es el último. No importa que sean grandes o pequeños, siempre es difícil. El teatro es difícil todos los días. (Lecat trabaja ahora, junto a Dino Ibáñez y el arquitecto Toni Ramón, en la transformación del Mercat de les Flors barcelonés en un espacio de danza y movimiento. Hace 25 años él mismo lo creó para la representación de Carmen, según Brook).