club diario de mallorca. políticas de equilibrio, vida personal-vida laboral
MATEU CUART. PALMA.
La directora de Recursos Humanos del Museo Thyssen-Bornemisza, Sara Neira, convirtió su charla de ayer del Club DIARIO?de MALLORCA, en un goteo constante de sugerencias dirigidas a trabajadores y directivos. A coste cero, como la inmensa mayoría de políticas de conciliación que propuso para "empresarios sin miedo que buscan una mejor relación con los empleados".
Precedida por la consellera de Trabajo y Formación, Joana M. Barceló, que apostó por la responsabilidad social de las empresas, la conferencia de Neira pivotó sobre cuestiones como la flexibilidad, "la retribución del siglo XXI".
"La flexibilidad es importante para atraer a los mejores y retenerlos; con ella el trabajador se siente dueño de su tiempo y lo gestiona mejor", explicó la conferenciante, quien ve en la medida una oportunidad para reducir el "absentismo presencial", aquel que se gesta en los tiempos muertos de la jornada laboral, que propone aniquilar.
"La empresa debe valorar el resultado, no el tiempo que se dedica", añadió Neira desde el auditorio de la Tesorería General de la Seguridad Social. Matizó luego que "conciliar no es trabajar menos, sino trabajar mejor". Y mejor quiere decir con eficiencia. "Hay que trabajar deprisa para poder vivir despacio", sentenció.
En la consecución del ansiado equilibrio entre la vida personal y la laboral, la corresponsabilidad, dijo, es una pieza clave. "Conciliar debe ser un asunto de hombres y mujeres para que el reparto sea efectivo y no simulado", explicó la directiva, que abogó por una equiparación de los permisos de paternidad, "aunque tal vez aún sea un poco prematuro".
La motivación fue el segundo de pilar de su presentación. "El directivo del siglo XXI?debe cambiar de la autoridad a la motivación a través de la emoción", dijo, y apuntó sugerencias. "Se debe reconocer el trabajo bien hecho, establecer una relación de confianza con los trabajadores y resolver problemas, evitar el estrés, facilitar la atención de asuntos extralaborales, ayudar al crecimiento personal y profesional, y respetar el tiempo de ocio".
Y para demostrar que sus sugerencias no son meras utopías, hizo salivar a los asistentes mientras desgranaba el plan Concilia Thyssen, elaborado mano a mano entre la dirección del museo madrileño y el comité de empresa.
"Hay que recabar información de necesidades de los propios empleados, permitirles que pidan lo que quieran, y luego estudiar la viabilidad", señaló. Después, toca aplicar las propuestas como proyecto piloto. "A veces el empresario no incorpora ciertas medidas porque tiene miedo de que no tenga derecho de retorno", reconoció. Entre las posibles, "la compra de vacaciones", una forma atractiva de presentar los permisos sin sueldo. En el capítulo de las admitidas, algunas como el "permiso para asistencia a actos académicos de los hijos mediante una bolsa de horas". Aunque la estrella de su museo es sin duda el "horario a la carta", que permite a cada trabajador elegir la hora de entrada, la de salida y la de comida, con un mínimo de 30 minutos. El resultado son decenas de horarios individualizados con los que se ha logrado reducir las excedencias para el cuidado de menores y las reducciones de jornada.
"Son medidas sin ningún coste", aseguró Neira. Y no sólo eso. "Las ventajas para la empresa son muchas: favorece el clima laboral, mejora la imagen, aumenta el compromiso de los empleados, disminuye el absentismo laboral presencial y hace crecer el salario emocional", detalló. Más por menos, imposible.