club diario de mallorca. "charles darwin: de la teología a la selección natural"
G. RODAS. PALMA.
Los principales problemas que se dan en el cruce entre la ciencia y la fe o religión fueron analizados ayer en el Centre de Cultura ‘Sa Nostra’ por tres destacados profesores y ante un auditorio que hizo que el local de la calle Concepció se quedara pequeño. La respuesta al acto en el que intervinieron Ana Alemany, Francesc Bujosa y Javier Monserrat, con Camilo José Cela Conde como moderador, fue tal que tuvieron que habilitarse hasta dos salas para acoger a los oyentes.
La conferencia, enmarcada en los actos de celebración del Any Darwin por parte de la UIB, planteó en qué forma la ciencia pone límites a la religión y en qué medida aquella puede explicar la fe. La primera en exponer sus argumentos fue la profesora del departamento de Biología de la UIB, Ana Alemany, quien destacó que "la ciencia aporta madurez a la fe" y que "fe y ciencia pueden ir de la mano".
"A mis alumnos siempre les digo que hay que aprender a ser respetuosos, tanto con los que tienen fe como con los que no la tienen", señaló la docente. "Teodor Suau dijo que la fe es una brújula que ayuda a orientarse y a caminar; en mi caso la fe es un GPS", confesó Alemany.
Por su parte, Javier Monserrat, profesor del Departamento de Psicología Básica de la Universidad Autónoma de Madrid, trató una serie de cuestiones para entender la repercusión de la teoría de la evolución sobre la teología, al tiempo que matizó que Darwin no se planteó cuestiones como "la aparición de la vida o la evolución cósmica".
Monserrat indicó que la respuesta de la teología ha sido "muy variada" desde que el naturalista inglés postulara que todas las especies de seres vivos han evolucionado con el tiempo a partir de un antepasado común mediante un proceso denominado selección natural. Así, se refirió a la encíclica Humani Generis publicada por el papa Pío XII en 1950, en la que se reafirma la compatibilidad entre las creencias religiosas católicas y la investigación científica, aunque permanecen los postulados fundamentales de la religión. También citó la Teología del Proceso, al teólogo Karl Rahner, a Juan Pablo II, que en 1996 pronunció su famosa frase "el darwinismo es algo más que una hipótesis", y a un grupo de teólogos que defienden que "el universo es autónomo, enigmático, y que hay que dejar de utilizar al Dios tapa-agujeros".
Para Monserrat, los nuevos tiempos que vivimos exigen que "el mundo cristiano repiense el cristianismo" y deje de mirar a los griegos.
Francesc Bujosa, profesor de Historia de la Ciencia en la UIB, se declaró como un darwinista a pesar suyo, ya que aunque esta teoría "nos da pautas para resolver problemas", es la "más cruel, dolorosa y negativa. Daría tres dedos porque Darwin se equivocara", reconoció.
En el turno de preguntas, una media docena que los presentes formularon a los ponentes, Cela Conde habló de ética y darwinismo; y Monserrat, interrogado por si los evolucionistas piensan que habrá un final, éste respondió: "Vivimos en un universo que pudo no haber sido como es. No sabemos dónde nos llevará la evolución, si a un fracaso o a un contento de todos, pero si hemos de discutir hagámoslo de un modo abierto y no de un modo dogmático".