VANESSA SÁNCHEZ. PALMA.
Aunque aún es pronto para dar cifras concretas, la sensación general es altamente positiva. Restauradores y organizadores de la Mostra de Cuina Mallorquina hacen balance de las dos primeras semanas de evento y señalan "la enorme acogida" de un público "ávido" de probar "la mejor gastronomía de la isla" a precios económicos. Diez días en los que una treintena de restaurantes han extendido su mejor mantel.
El nuevo formato escogido para celebrar la 25 edición de la Mostra y su éxito era una auténtica incógnita. "Estábamos un poco preocupados porque no sabíamos si la gente iba a responder", cuenta a DIARIO de MALLORCA Eduardo Suárez del Real, gerente de la Associació Empresarial de Restauració de Mallorca. De la concentración en recinto cerrado se ha pasado a multitud de escenarios por todos los municipios de la isla. De este modo se ganaba en participación -el hecho de que los restaurantes no tuvieran que trasladar su cocina ha incrementado el número de peticiones de establecimientos que antes no intervenían en el evento- pero se perdía en ambiente. "Es uno de los inconvenientes. Supongo que irá en gustos pero este nuevo modelo de celebración resta carácter ferial a la Mostra. Pero o lo hacíamos así o nos quedábamos sin feria", explica un Suárez convencido de que en el futuro "cuando exista un palacio de congresos y feria de categoría" la Mostra volverá a su formato original.
Los primeros en saborear las mieles del éxito han sido los restauradores de la zona de Palma, Sóller, Andratx, Calvià, Esporles y Banyalbufar. En este último municipio, de hecho, los clientes han echado en falta una mayor participación de otros establecimientos. "Es una lástima que no se hayan involucrado más restaurantes porque es una iniciativa muy buena. He comido muy bien y a un precio barato", decía un joven tras salir del Pegasón i el Pajarito Enmascarado. "Yo le pongo un 8 sobre diez. Hemos incrementado en una tercera parte nuestra clientela y eso es algo muy positivo en estos tiempos de crisis", subraya David Rodríguez, gerente del restaurante. "Para nosotras ha sido una oportunidad buenísima de darnos a conocer. De otro modo, quizás, sería más difícil que la gente se acercara hasta Esporles para probar cosas nuevas", asegura Catalina Mir, cocinera del restaurante Es Brollador.
En Sa Terrasa de Toni & Xisca, en Santa Ponça, el volumen de negocio durante el pasado fin de semana fue de un 50 por ciento superior en comparación con meses anteriores. "Estamos absolutamente encantados. El año que viene repetimos sin ninguna duda", cuenta su gerente, Toni Serra. En Casa Jacinto, en Génova, llegaron incluso a no aceptar más reservas aunque echaron en falta los clientes de días laborales. "El viernes y sábado funcionó todo muy bien pero entre semana fue un poco flojo", apunta su dueño, Jacinto Esteban. La crítica más dura llega desde Sa Bodega de la Mar, en Santa Catalina. "Mis previsiones han fallado. Pensaba que el éxito iba a ser mayor y ha estado muy flojo. Ya he comunicado a la organización que la publicidad se tenía que haber hecho antes. Cuando la gente se ha dado por enterada ya era tarde", argumenta Gabriel Ramis.
El menú de la Mostra, a 12 euros, ha sido uno de los grandes triunfadores "sobre todo para las comidas del mediodía", dice Esteban Aguirre, de Neo Cultural, en Palma. "Los clientes han quedado muy contentos con el conejo con cebolla y langostinos que elaboramos para la ocasión así que creo que habrá que incorporarlo a la carta", añade.
La gran calidad de los platos y su tamaño es otro de los aspectos que más destacan los primeros clientes de esta renovada XXV edición de la Mostra de Cuina Mallorquina. "Desde la organización hemos tenido muy presente que atravesamos malos tiempos. Por eso, un comité técnico y gastronómico ha supervisado cada uno de los menús de los restaurantes. Queremos que la gente se sienta como en casa y que reciba un buen servicio", comenta Eduardo Suárez. En la lista del debe, la ausencia de actividades paralelas. No se han realizado show-cookings, ni talleres infantiles ni conferencias, evento que atraían también a un montón de público.
La primera ruta arroja buenos resultados. De la segunda -que concluye hoy domingo y que se ha celebrado en quince establecimiento del centro y norte de la isla- se espera mucho más. De hecho, el restaurante Mirador de la Victòria, en Alcúdia, contó el viernes con la presencia de un grupo de 9 personas llegadas desde Valencia. Muestra de que esta feria gastronómica gana adeptos más allá de las fronteras isleñas. En Ca´n Arabí, de Binnissalem, el número de reservas durante el fin de semana también ha supuesto un incremento considerable, tónica que parece repetirse con el resto de participantes.
Aunque las cifras tardarán aún varios días en conocerse - aún queda por celebrarse la tercera ruta en los municipios del Pla i Llevant de Mallorca (entre el 29 de abril y el 3 de mayo) - el experimento parece haber logrado buena nota.