EFE. LONDRES.
Familiares, amigos y admiradores de Jade Goody, la joven fallecida hace dos semanas y cuya lucha contra el cáncer decidió convertir en un espectáculo mediático, le dieron ayer el último adiós en el funeral celebrado en Essex, sureste de Inglaterra.
Cerca de trescientas allegados tomaron parte en la misa oficiada en la iglesia baptista de St.John, en la localidad de Buckhurst (Essex), después de que los restos de Goody fuesen llevados desde el barrio de Bermondsey, al sureste de Londres, donde la joven se crió. Miles de personas se congregaron a lo largo del recorrido y arrojaron flores al Rolls-Royce que portaba sus restos.
Los hijos de Goody, Bobby y Freddy, de cinco y cuatro años, respectivamente, por expresa decisión de ella antes de morir, están de vacaciones en Australia con su padre, Jeff Brazier. Por su parte, su marido, Jack Tweed, de 21 años, tuvo dificultades para controlar la emoción mientras leía un poema en su honor.