LA ALMUDAINA 

Los alcaldes de la ilusión

 
Los alcaldes de la ilusión
Los alcaldes de la ilusión 
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Se cumplen tres décadas de los primeros ayuntamientos democráticos después de la dictadura del general Franco. Cinco alcaldes elegidos en aquel año rememoran sus vivencias

LLORENÇ RIERA La ilusión es una fuente de energía inagotable, con un caudal potencial capaz de sortear cualquier obstáculo y de generar iniciativas mil. Si languidece o se agota, entonces empiezan a brotar los problemas y las dificultades se vuelven insalvables.
Con ella, con la ilusión y la entrega incondicional de la que se nutre la creatividad, se estructuraron los cimientos de los primeros ayuntamientos democráticos mallorquines. Lo reconocen sus protagonistas, quienes abrieron, con llave de refrendo popular, las puertas de la democracia en las casas consistoriales de la isla. Se cumplen tres décadas de ello. DIARIO de MALLORCA ha revivido tan transcendental acontecimiento con cinco protagonistas significativos. Lucen el orgullo de haber sido los primeros alcaldes y alcaldesa de Artà, Felanitx, Alaró, Campos y Costitx. Cada uno tiene su pequeña gran historia que viste biografías individuales y colectivas, exclusivas en definitiva. También atesoran alguna batallita sonada y de forma fortuita comparten criterios y definiciones. Se crecieron desde la nada, eran poco amigos de las ataduras y de la disciplina de partido que, cuando se terciaba, sabían acatar con habilidad y mano izquierda, se encontraron con las arcas vacías, pero también sin deudas. A partir de ahí, empiezan los detalles. Y las aventuras.
Artà, en términos políticos, estrenó la democracia con cuño autóctono. Los Independents ganaron las primeras elecciones con una holgada mayoría absoluta que se fue prolongando en sucesivos comicios. "Parecía una inauguración", asevera Jaume Morey Servera, alcalde durante las dos legislaturas iniciales. Admite que toparon con los restos de un ayuntamiento franquista en el "que las cosas no se gestionaban mal", pero con "todos los vicios de la falta de control".
En la participación está la clave del éxito. Jaume Morey se muestra consciente de ello y no tiene reparo alguno en reconocer que "si pudimos hacer mucho, aparte de nuestro trabajo, era también porque la gente estaba predispuesta para ello". Ahora son otros tiempos "porque los partidos lo absorben todo y prima la disciplina sobre todo lo demás". La distancia de comportamientos es casi tan larga como la del tiempo. "Piensa que en aquellos tiempos convocábamos una reunión y asistían por lo menos 40 ó 50 personas. Hoy, esto, es impensable".
Estructurar la recogida de basuras fue una de las primeras iniciativas concretas de los Independents. Después vendría la Residencia y otras muchas. Jaume Morey sigue ejerciendo hoy como profesor de lengua catalana en el instituto de na Caragol de Artà. La atención paralela y simultánea a la vida institucional y laboral es otro denominador común de los primeros alcaldes democráticos. Hoy, cuidan de advertir ellos, es otro cantar.
En Artà, el objetivo de los Independents era claro. "Para nosotros era obligado neutralizar el urbanismo desbocado que se generaba en otros puntos de la isla". También eran tiempos de introducir conceptos y definiciones. "Era prioritario poner orden y criterio en el padrón municipal, equilibrar su fiscalidad y procurar la autofinanciación de los servicios". De esta forma se alcanzaron algunas cotas y Artà tiene el mérito de haber sido el primer ayuntamiento mallorquín en informatizar su gestión municipal.
Si hay una visión distendida, casi al borde de la caricatura entendida como autoanálisis de quien está curtido en todas las batallas, esa es la de Pedro Mesquida Obrador. Con adscripción política diferente pero consecuente y con algún "disgusto familiar" mantuvo durante tres legislaturas consecutivas el privilegio de ser el primer alcalde democrático de Felanitx. Literalmente, casi de rebote, llegó a la política desde el fútbol. "Eramos un grupo de jóvenes que llevábamos el fútbol, el club ascendió de categoría y entonces nos propusieron presentarnos a las elecciones municipales. La verdad, yo pensé que pondrían de número uno a un empresario significativo, pero no, me eligieron a mí".
De este modo, Pedro Mesquida fue alcalde por Unión de Centro Democrático (UCD) y al desaparecer este partido fundó Unió Felanitxera. Después, en la tercera legislatura, un pacto le aupó a la alcaldía en nombre del Partido Democrático Popular (PDP). "Creo que era el único alcalde que tenía este partido en toda España". A fin de cuentas "me lo pasé bien" porque "me tocó una época en que la gente estaba muy ilusionada". Pero no todo fueron alegrías, "el 23F se me fue la risa, no las tenía todas conmigo".
Mesquida disponía de una técnica de gobierno singular. "Tenía una libreta en la que apuntaba lo que la gente me iba diciendo y después, al día siguiente, cuando llegaba al Ayuntamiento, procuraba arreglar el problema". Por la tarde se ocupaba de la fábrica de la que era encargado y de las dos tiendas de souvenirs de su propiedad. "Hicimos cosas que hoy serían impensables. Ampliamos la carretera de Cas Concos convenciendo a los propietarios para que cedieran cinco metros cada uno. También acabamos con las 68 curvas de la carretera de Manacor". Se siente orgulloso de que Felanitx haya sido uno de los primeros municipios de Mallorca en rotular sus calles en catalán y confiesa no entender algunas cosas de los ayuntamientos actuales a los que "les viene justo pagar las deudas". En cambio "nosotros indemnizamos a los despedidos ´por baja voluntaria´ del anterior régimen. Eso, ni Barcelona, con el PSOE, logró hacerlo". Pere Mesquida cree, con la experiencia por detrás, que la clase del éxito está en "saber manejar un ayuntamiento con criterios empresariales". "Nosotros, en definitiva, Eramos un grupo de amigos y gente de paz con capacidad para superar las desavenencias políticas.
En algunos municipios la alcaldía se ha personificado en grado sumo, en una reincidencia fruto de la cuatrienal renovación democrática. Es el caso de Alaró, por ejemplo. Francisco Rosselló Campaner ha actualizado en este municipio el estreno como alcalde democrático por espacio de veinte años. Habla con generosidad sobre la experiencia. "Trabajábamos a nivel sindical desde la industria del zapato y después, desde la Agrupación del PSOE tuvimos que plantearnos la posibilidad de llegar al Ayuntamiento". Reconoce que siempre le ha gustado la política y de los primeros tiempos le queda la imagen del mitin en Alaró junto a Enrique Tierno Galván. "Su presencia fue impactante, no sólo para nosotros, los socialistas, sino para todo el pueblo", asegura.
Francisco Rosselló llegó a la alcaldía con las prácticas hechas. "Estuve 22 días en Francia viendo el funcionamiento de los ayuntamientos. Entonces ya me di cuenta de que iban treinta años por delante de nosotros". Ha sido el alcalde más longevo de la izquierda mallorquina pero admite que "lo ideal es estar ocho años en el puesto, no más" porque entonces "puede pasar, como me ha ocurrido a mí, que, cuando algunos jóvenes pueden votar por primera vez, no han conocido a otro alcalde en su vida". Comparte esta experiencia con Maria Antònia Munar en Costitx o Antoni Pascual en Ariany, entre otros.
Rosselló coincide con sus homólogos en que "había mucha ilusión, tanto en el Ayuntamiento como en la calle" y que por eso se pudo afrontar el primer reto de forma inmediata, "abrir el Ayuntamiento en todos los sentidos". Después todo vino rodado. "Si ibas por la calle a pie nunca llegabas", pero se hacían cosas. "No se había podido canalizar el agua en Alaró. Lo hicimos y establecimos depósitos reguladores. Supongo que fue una buena previsión porque todavía sigue vigente".
El veterinario Guillem Mas Sastre también fue alcalde electo de Campos durante las tres primeras legislaturas, inicialmente en nombre de UCD y después bajo el cuño de Unió Campanera. "Coincidimos un grupo de gentes al margen del franquismo y que tenía ganas de actuar, así surgió la candidatura". Casi fue una aventura para los protagonistas porque "no sabíamos, pero nos lo pasábamos bien". Sin dinero ni deudas lograron plasmar el primer plan de ordenación del pueblo, antecedente de las Normas Subsidiarias. "Ahora no me gustaría, pero entonces era agradable hacer política". Para los protagonistas de los albores de la democracia campanera fue "un modo de romper con la desidia y la inercia propia del franquismo" que en sentido práctico también se plasmó en la llegada del agua potable, tanto a la villa como a foravila. También se detectó la conveniencia de regular las primeras ayudas para la tercera edad.
Joven y mujer de hace treinta años. Con esta etiqueta, esta curiosidad y esta expectación irrumpió Maria Antònia Munar Riutord en la alcaldía de Costitx. Fue, en términos concretos, como llegar a una casa particular y abrir sus puertas y ventanas al servicio público. "Lo que más me impactó, de entrada, fue el olor a comida. Había una familia que vivía en el Ayuntamiento y claro, tenían que cocinar". Es como si fueran los posaderos de la casa consistorial, "ellos se encargaban de abrir y cerrar las puertas, atendían al teléfono y, como en todas las casas de la época, colgaba un calendario de Piema en la pared". Estaba todo por hacer. "Había una sola máquina de escribir, el primer trabajo fue hacer funcionar la máquina y a partir de ahí, todo".
En Costitx la constitución del primer ayuntamiento democrático fue, si cabe, una ruptura mayor que en otras partes "Yo tenía 24 años, estaba en cuarto de Derecho y esto me ayudó a tener los conocimientos necesarios para poner en funcionamiento todo el mecanismo". Maria Antònia Munar fue durante dos legislaturas la única alcaldesa de Balears y, de entrada, la más joven de toda España. Se estrenó con un secretario que "por la mañana se iba cazar y después, por la tarde, atendía en el Ayuntamiento.
Después, a partir de 1984 también fue la primera presidenta de la Mancomunitat Pla de Mallorca, una agrupación de municipios auspiciada por el Consell de la época con el fin de organizar la recogida de basuras en los catorce municipios del interior de la isla alejados de la influencia turística.

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