G. RODAS/EFE. PALMA/CANARIAS.
La conselleria de Cultura descartó ayer que Palma se convierta en 2010 en sede de la gala de entrega de los premios Max, los más importantes de las artes escénicas de cuantos se celebran en España. La decisión se comunicó precisamente el mismo día en que responsables del Govern iban a anunciar en Madrid los detalles de la gala del próximo año. Otro archipiélago, el canario, fue el escenario de la entrega de los galardones de esta edición. La obra Argelino, servidor de dos amos, de Animalario, fue la gran vencedora.
"La coyuntura económica no aconseja destinar un presupuesto a una gala de estas características", informaron a este diario fuentes de Cultura, para subrayar que "hay programas más importantes" en los que volcarse económicamente.
Según ha podido saber DIARIO de MALLORCA, en las últimas semanas se habían producido distintas reuniones para definir el concepto de la gala-espectáculo de la gala de los Max de 2010. La Fundación Autor y el Govern balear "habían trabajado" en este asunto, reconocen desde Cultura, aunque aseguran que "no había ningún acuerdo cerrado". El Auditòrim y, en segundo plano, el Teatre Principal eran los escenarios mejor colocados.
Desde el Govern se llegó a anunciar la "posibilidad" de crear una muestra de teatro paralela a los Max 2010, un proyecto "muy verde", matizaron, con el que querían promocionar las artes escénicas locales y fomentar "el turismo cultural".
Animalario arrasa en los Max
Mientras tanto, ayer la obra Argelino, servidor de dos amos, de Animalario, se convertía en la ganadora de la noche de los Max con 4 de los 5 premios a los que optaba, aunque fue 2666, basada en la novela de Roberto Bolaño, la que se llevó el premio al mejor espectáculo en la XII edición de esta fiesta del teatro.
La primera en pisar el escenario del Teatro Cuyás de Las Palmas, fue la viuda de Francisco Rabal, Asunción Balaguer, que aseguró después de ver a su "adorado" Paco en un vídeo y en medio de una gran ovación, que desde que su marido inauguró hace diez años ese coliseo lleva "las estrellitas" de su techo "en el corazón". La gala fue además de un homenaje a Rabal una reivindicación del teatro independiente, defendido alto y claro en presencia del ministro de Cultura, César Antonio Molina.
La ganadora de la noche, Argelino, servidor de dos amos, es una "libérrima" adaptación de la obra por Animalario y Teatro de la Abadía de la obra de Carlo Goldoni, dirigida por Andrés Lima y protagonizada por Javier Gutiérrez, el ganador del Max al mejor actor, que cuenta "la historia de un viaje de un inmigrante que huye de la miseria y el hambre".
El montaje de la compañía de Alberto San Juan, largamente galardonada en los Max en los últimos años, se ha llevado, además del premio a la mejor adaptación, el de mejor empresario (Animalario), mejor actor protagonista (Javier Gutiérrez) y mejor director de escena (Andrés Lima), mientras que 2666, basada en la novela del fallecido Roberto Bolaño y dirigida por Alex Rigola, se alzó con el de mejor escenografía (Max Glaenzel y Estel Cristiá). Otra de las ganadoras fue La tortuga de Darwin, un historia de Juan Mayorga, que se llevó los dos premios a los que optaba: el de mejor actriz, para Carmen Machi, y el de mejor autor teatral en castellano.
Miguel Narros, que recibió el Max de Honor de manos del ministro de Cultura, fue recibido de pie con una larguísima ovación, y el premio Hispanoamericano, el dramaturgo Roberto Tito Cossa, lamentó al recoger el suyo que el autor sea de una especie "que parece en proceso de extinción".