M. C. PALMA.
Frente a la puerta, 448 aspirantes suspirando por una oportunidad. Detrás, una mujer, Noemí Galera, decidiendo a solas unos éxitos y fracasos relativos, los de quienes dan o no un paso más, el penúltimo, en su camino hacia Operación Triunfo 2009, que arrancará en abril.
"No me ha gustado mucho que estuviera ella sola", reconocía Raquel Vilches, una de las muchas mallorquinas a las que la suerte no sonrió. Llevaba desde las seis de la mañana aguardando su turno, pero no se arrepiente. "Vale la pena, pasas un rato agradable", aseguró Vilches, que entonó frente a las cámaras el Together again de Janet Jackson, y que aún puede beneficiarse de una última oportunidad: el casting virtual abierto a través de la web www.operaciontriunfo.com.
No fue la más madrugadora. Algunos hicieron noche en las inmediaciones del Palas Atenea, sede de las pruebas de selección para la factoría de cantantes. Con más suerte, Estefanía Gralla, de 17 años, pernoctó dentro. En su caso, la parada y fonda estaban más que justificadas: la ilicitana no pudo acudir al casting de Valencia, con lo que sus progenitores decidieron viajar hasta Mallorca. "Somos sacrificados, pero porque se lo merece", aseguraba Luis Gralla, su padre. Galera coincidió con ella, y le dio el cotizado tú sí que vales.
"No nos vamos a olvidar en la vida de Mallorca", sostenía su madre, Estrella Alías, después de que su hija, que lleva más de nueve años asistiendo a clases de canto y en cuyo currículo constan 13 primeros premios en concursos y la participación en los coros de Vivere, de Andrea Bocelli, pusiera voz ante la jueza a temas como I kissed a girl o la versión en español de Angel, de Robbie Williams. "Estaba muy nerviosa, pero ahora confío bastante en mis posibilidades", decía Gralla, a punto de convertir a su familia en una de las más televisivas. "Acaban de llamar a su hermana Esther para Mujeres y hombres y viceversa", avanzaban los padres.
También Marina Truyol estuvo entre las seleccionadas. "Creo que ha cantado a Serrat", avanzaba su madre, Francisca Mas, mientras la esperaba. Una de las claves de su éxito fue sin duda el temple frente a Galera. "A Marina el jurado no le impone porque ha estado muchos años haciendo gimnasia deportiva", explicaba Mas.
Sin rastro de Risto
La ausencia en el jurado de Risto Mejide, al que este año han relevado Arnau Vila, Reyes Torío y Serafín Zubiri, no dejó indiferente a nadie. "A mí me caía bien. La gente se queja y no sabe lo que tiene allí, porque luego salen a la calle y el mundo es muy duro", decía Alías.
Pero en la cola no pensaban lo mismo. "Prefiero que no esté, era uno de mis grandes temores", aseguraba Mariana Serra, que se presentó junto a Begoña González, animada por sus amigos, "que son un poco pesados".
Ellas, junto el resto de asistentes, contribuyeron al buen ambiente en un casting en el que, como en el resto de ciudades, fueron muchos los llamados y pocos los elegidos.