LOURDES DURÁN. PALMA.
Con todas sus fuerzas sopla la vela. Son diez años, y en música, es alcanzar la mayoría de edad. Quique González celebra la década con una gira que también le pondrá ante sus "leales" fans y "amigos" aquí en Palma, el 6 de diciembre en la sala Assaig. La isla le trae recuerdos imborrables, ya que aquí aprendió una "lección de humildad" al trabajar como animador turísticos en Calas de Mallorca, "el punto más bajo del show bussiness", apunta con leve sonrisa.
La suerte y el trabajo, "yo concibo la música como algo artesanal, que se va haciendo lentamente y al margen de las subidas y bajadas", le han propiciado un hueco en la alfombra musical de este país.
En ella se monta como "cancionista", su apodo al oficio que le permite distinguirse o separarse de "las connotaciones negativas que muchos tienen del cantautor".
En su gira, pasa revista a la década con siete álbumes, el último, Avería y redención, con la complicidad de sus seguidores y los malabarismos de la red. Son ellos, los que a través de internet, han votado las tres canciones que más les gustan. De ahí que el repertorio "sea en un novento por ciento, diseño de los fans", señala. La más pujada, Los conserjes de la noche, uno de sus primeros temas, que sonará distinto "porque siempre los modifico en directo, ya que intento darles la vuelta a las canciones".
Quique González -Madrid, 1973- hila letras con sabor íntimo -sobre todo en sus inicios-, a las que imprime el sello inconfundible sus maestros del rock norteamericano, entre ellos Bob Dylan y Tom Petty. "Sí es cierto que mi rock suena más estadounidense que británico", asiente. Y al escucharle, se le cuela cierto deje argentino: "Me gusta mucho el rock que hacen los grupos de allá".
El trabajo en equipo siempre fue talismán para González. Ahora viaja acompañado de su banda, La aristocracia del barrio, desde los últimos tres años, pero su carrera musical estuvo jalonada desde el principio por la suerte de estar con Enrique Urquijo, "inolvidable". Ha seguido con colaboraciones junto a Enrique Bunbury, Miguel Ríos, o con músicos habituales de Nacho Vega. Carlos Raya fue el colaborador, además de productor, más tenaz en el pentagrama de Quique González.
"No entiendo la música como una actividad musical. Siempre es un trabajo colectivo. A partir de un tema, la preparas en soledad con tu guitarra, se redondea cuando suena en grupo. Con la banda actual llevamos tres años, y son muchas experiencias juntos...", apunta el compositor.
Mantiene esa "lección de humildad" porque no pierde vista que "he tenido suerte, pero tampoco se puede decir que haya tenido grandes triunfos. ¡Todo ha sido más modesto!". Sin embargo, la crítica le piropea, quizá porque está en la frontera de aquellos que, muy al estilo Tom Petty, hablan de lo cotidiano con una base de guitarras que suenan a bourbon y rock en la carretera.
De aquel "último trabajo serio que tuve" -el de animador turístico en Mallorca- a estos diez años. Ahora cerrará con "el descanso de unos meses, y después preparar el octavo disco". Ya tiene veinte canciones escritas.
QUIQUE GONZÁLEZ & La aristocracia del barrio
Gira X Aniversario
Sala Assaig. Palma
6 de diciembre