EFE. MURCIA.
Susana M.S., la madre biológica de la niña pedida en adopción por su compañera sentimental, declaró ayer en la segunda sesión de la vista contra el juez Fernando Ferrín Calamita que "el proceso llegó a convertirse en una pesadilla".
Esta mujer, que declaró como testigo en el juicio que se sigue en el Tribunal Superior de Justicia de Murcia (TSJ) contra el juez y al que el fiscal pide 18 años de inhabilitación, dijo que nunca entendieron las trabas que se ponían a la adopción y que llegó a temer que le retiraran la custodia de su hija, que tenía meses cuando se inició el expediente para su adopción en 2006.
La mujer que solicitó la adopción, Vanessa H.H., casada con Susana en el año 2005, reiteró que ese temor surgió cuando recibieron la noticia de que el juez Ferrín había nombrado defensor judicial de la niña a la Dirección General de la Familia de la Comunidad Autónoma.
"Nos sentimos indefensas y muy nerviosas al ver también que se solicitaba igualmente un informe sobre la idoneidad de la madre biológica que no era usual, según nos informamos", dijo, para añadir, a preguntas de la acusación particular, que se sintieron discriminadas por su orientación sexual y no podíamos entender lo que les pasaba.
Ambas coincidieron en señalar que cuando se personaron en el Gabinete Psico-social del Juzgado de Familia para que se les realizara el informe previo a la adopción, éste ya estaba redactado, extremo éste del que discreparon sus autoras, que también declararon como testigos.
La trabajadora social Raquel N., una de las autoras, indicó que, en su opinión, la adopción no iba a perjudicar a la menor, "ya que iba a seguir viviendo con su madre y en el mismo ambiente en el que ya estaba, por lo que se trataba sólo de regularizar una situación de hecho".
El jefe del Servicio de Protección de Menores de la Comunidad Autónoma, José Antonio P., dijo que tras entregar a Ferrín el informe que le había solicitado le pidió otro en el que quería que se pronunciarán todos los psicólogos de la dirección general de la Familia sobre los beneficios o perjuicios que la adopción supondría para la pequeña. Este testigo señaló que en el requerimiento se hacían determinadas preguntas sobre la orientación sexual de las mujeres y sus consecuencias en el desarrollo normal de la menor "que no eran fáciles de responder".
El secretario del Juzgado del que era titular el acusado, Francisco G.R., aseguró que nunca recibió indicación alguna del juez para retrasar este expediente y añadió que Ferrín "se implicaba mucho, a fondo, en beneficio de los menores; en muchos casos, no sólo en este".
Además el Tribunal aceptó la petición de la defensa de que declare una antigua funcionaria del Juzgado que dirigía Ferrín, a pesar de que tanto el fiscal como la acusación particular se opusieron por no haber sido planteada en su momento. La Sala acordó que la petición de la defensa trata de aclarar de quién partió la orden de hacer un informe de idoneidad no sólo sobre la solicitante de la adopción, como es lo habitual, sino sobre la madre biológica, ya que el juez niega que fuera él quien lo dispuso.