G. RODAS. PALMA.
La Serra de Tramuntana, el espacio natural más extenso de Mallorca y uno de los que presentan un mayor valor ecológico, con especies amenazadas como el voltor negre o buitre negro y el ferreret o sapillo balear, recibe la visita de más de treinta mil personas cada fin de semana. Una "masificación" que se produce en "desorden" y que necesita ser "regulada" para evitar que su flora, fauna, vegetación y patrimonio cultural o arquitectónico desaparezcan.
"Uno de los retos a los que se enfrenta el excursionismo en Mallorca en este nuevo milenio es el de hacer frente a la masificación desordenada que padece la Serra", señala José Antonio Cros, del Grupo Excursionista del Fomento de Mallorca, asociación con 103 años de historia y más de un centenar de afiliados.
La "educación" es uno de los pilares en los que debe apoyarse el montañismo, en opinión de Cros, quien recuerda que esa masificación "ha producido un efecto negativo en las relaciones con los propietarios y habitantes de la Serra".
"Otro de los retos es el de respetar no solo la propiedad privada, también la pública, es decir, conservar lo que es de todos, desde un banco en el que descansar, a menudo rotos, hasta una flor", agrega.
Precisamente la Serra de Tramuntana se puede considerar una zona privilegiada en cuanto a entorno natural se refiere, con 25 especies y subespecies de plantas endémicas, lo que motivó que se declararan zonas de exclusión para protegerlas y a las que sólo se puede acceder con un permiso de la conselleria de Medi Ambient del Govern balear. Adentrarse en ellas sin el correspondiente permiso conllevará en un futuro cercano la actuación de los agentes forestales y la imposición de expedientes sancionadores.
Desde la Federación Balear de Muntanyisme i Escalada, a la que están adscritas los veinte grupos excursionistas que existen en Mallorca, se pide el reconocimiento de la práctica del montañismo como actividad deportiva y no lúdica, exigiendo que se cumpla la Ley balear del Deporte. La licencia deberá contener, como mínimo, una cobertura que garantice las eventuales indemnizaciones, la responsabilidad civil adecuada a los riesgos que suponga la actividad y la asistencia sanitaria. En este sentido, montañeros, propietarios y responsables de Medi Ambient mantienen encuentros y conversaciones con regularidad para debatir los problemas que se plantean en este campo.
"Balears es una comunidad muy retrasada en materia de montañismo y se necesita una regulación urgente", afirma Robert Busquet, representante de la citada federación, que cuenta con un total de 1.600 federados. Parte de ellos ejercen el barranquismo, que se desarrolla en fincas de paso restringido o en zonas protegidas, como la del Puig Roig (torrent dels ferrerets y Cocó de sa Bava). Los forestales, en estos espacios, serán inflexibles y perseguirán cualquier ejercicio.